Ahora que fue a Monterrey, en la vacación antepasada, PANCHITO -como le llaman sus amigos- no dejó de sorprenderse cuando su amigo, a quien fue a visitar, trasladándose de la casa a la oficina, dejó que el carro “se manejara solo”.
Así es -le explicó el cercano mientras se desplazaban entre el tráfico y las grandes avenidas, platicando de frente, sin perderle la vista-, yo nada más le indico a dónde vamos y él me lleva.
PANCHITO se acordó de cuando, en sus infancias, recorría las rancherías vecinas a Los Capules de sus amores, vendiendo el pan que se hacía en casa; el burro lo cargaban con dos canastos y al agotar su contenido, era él quien trepaba el jumento y así, como con los modernos Tesla, sin indicación alguna, lo llevaba de regreso a casa.
Esa vocación de comerciante infantil, luego la llevó a la cabecera municipal, donde se fue a estudiar la mitad de su educación primaria, cuyos grados no había cerca del rancho; sus papás lo querían de jornalero, ayudando en la parcela, pero él quería seguir estudiando y solo les pidió que lo dejaran en Soto la Marina, ya él vería cómo sostenerse.
A la boleada -con lo que inició-, luego sumó la venta de cacahuates, naranjas y chicles, que un tío abarrotero le financiaba y así, le siguió yendo bien en su manutención, mientras seguía estudiando.
Cumplida la educación básica, se siguió a la capital del estado, donde entró a la escuela militarizada de oficios, donde además de prepararlo y enseñarle disciplina, le daban útiles, uniformes, techo y alimento; finalmente en el Tec Madero se especializó en explotación petrolera, incursionando a PEMEX.
En algún momento conoció a don ENRIQUE CÁRDENAS GONZÁLEZ, quien lo invitó a integrarse a su gobierno, en un cargo dentro del que fue ratificado por su sucesor, el doctor EMILIO MARTÍNEZ MANAUTOU, pero la vocación de comerciante terminó por imponerse y renunció, para poner su primera empresa.
Era 1983 y ARECÓN, S.A. nacía con una modesta oferta de materiales hidráulicos y de construcción, en una ubicación que, para su tiempo, se encontraba en las afueras de la ciudad capital, animando malos pronósticos de terceros.
Pronto la vocación de servicio también regresaría, y desde entonces nunca se disoció de sus actividades privadas.
En 1992 formó parte del patronato pro Asilo Vicentino, remodelando, como sociedad civil el centenario edificio que se encontraba casi en ruinas -ahí opera el Museo de Historia Regional-; en 1994 asume la Presidencia del Club Rotario Tamaholia con el que, entre otras actividades colectó y dotó de libros y útiles escolares a variadas escuelas; en 1995 es electo integrante del pleno del Primer Consejo Electoral de Tamaulipas -antecedente del IETAM-, dejando atrás el manejo de los procesos por parte del gobierno; en 1996 fue designado Presidente del Consejo de la Cruz Roja en Victoria, reactivando la institución con equipo, unidades, servicios y capacitación, incluida la construcción de la escuela de Técnicos en Urgencias Médicas.
Con el sistema DIF Tamaulipas impulsó campañas multidisciplinarias, consiguió aulas donadas por particulares -incluida una de su empresa-, reforestaciones, apoyos a la educación y el desarrollo social. Como Presidente de la Directiva del Colegio José de Escandón, en 1989 lideró el desarrollo de infraestructura histórica, como la construcción del.
Gimnasio de Usos Múltiples, el edificio de la coordinación de primarias, la remodelación de la dirección de bachillerato, la conexión de dos líneas a la red de alcantarillado -operaba con fosas sépticas-, renovó la red hidráulica interna, y la eléctrica también.
En el 2012, otra vez presidiendo el Club Rotario, elaboró, propuso y consiguió la construcción del Centro Estatal de Capacitación y Certificación para Socorristas del Noreste de México, por el Gobierno del Estado, a cuyo equipamiento también aportó con el producto d actividades del club.
Estuvo en las sedes mundiales de la Cruz Roja y de Rotary International, en Ginebra, Suiza y en Chicago, Illinois, USA, prestigiando su paso por dichas instituciones de servicio social.
En el 2023 se echó a cuestas la tarea de fundar el Consejo de Instituciones y Ciudadanos de Victoria y fue su primer Presidente, encabezando tareas de consulta ciudadana y entre especialistas, para analizar y hacer propuestas a las grandes necesidades de la ciudad capital.
FRANCISCO ARELLANO CONDE recién se reunió en conocido desayunadero local, con un grupo de periodistas. Les aclaró que no la anda buscando, pero si le ofrece una candidatura algún partido – “aunque sea de regidor”- con gusto la aceptará.
Fue candidato suplente a diputado, en el ocaso del PRI; quiso ser candidato independiente – renunció a su antigua militancia- y le invalidaron firmas cuando le habían pedido que “ya parara” porque había rebasado el umbral de apoyos requeridos. Con su luengo capital y limpia hoja de servicios, esta podría ser la buena.







