La actividad en torno a la creciente del río Bravo siguió teniendo la mañana del lunes, pero esta vez no por acciones preventivas de seguridad sino por las que llevan al retorno del orden.
El retorno a la normalidad de las actividades de la Aduana de Nuevo Laredo, sería el efecto más preocupante por la paralización del comercio internacional, el que por fortuna fue apenas por algunas 15 horas.
Al amanecer del lunes, Protección Civil registró un caudal de 1.75 metros, en tanto que para la mañana del martes se estimaba alcanzara de 40 a 50 centímetros el nivel del río Bravo, es decir dentro de los parámetros de la normalidad.
El fenómeno natural derivado del escurrimiento de fuertes lluvias río arriba comenzó a elevar el nivel del rio Bravo desde la tarde-noche del jueves, hasta alcanzar casi los 5.7 metros, según la parte oficial de la Comisión Internacional de Límites y Aguas (CILA) y la Comisión Nacional del Agua (Conagua).
LAS BOYAS Y LOS ESCURRIMIENTOS Las áreas de aseguramiento por parte de Protección Civil de Nuevo Laredo, como son las áreas de los Puente I y II, quedaron resguardadas de los efectos de la creciente a causas de las fuertes lluvias en el norte de Coahuila y Nuevo León.









