El rango de precios que está al alcance del grueso de la población es de 500 a 800 mil pesos, sin embargo, los precios ya son superiores; solo con programas gubernamentales pueden acceder a ellas
Nuevo Laredo enfrenta una falta crítica de vivienda económica, tanto en venta como en renta, y lo que más busca la población prácticamente no existe en el mercado, advirtió el empresario inmobiliario Fernando Torres Villarreal.
Señaló que las casas más demandadas para compra son las de 500 mil a 800 mil pesos, que casi no hay.
La solicitud mayor actualmente es de un millón a un millón y medio de pesos, rango en el que tampoco hay oferta, y de un millón a 2 millones de pesos sí hay, pero muy pocas. Explicó que esta carencia se replica en el arrendamiento.
La principal demanda de la ciudad son casas de renta de entre 3 mil y 7 mil pesos, impulsada por la llegada de gente de otras partes por la Agencia Nacional de Aduanas y por actividad profesional, pero lamentablemente el 98 por ciento de las casas que se tienen en renta no está en ese precio.
Las más baratas, dijo, se rentan solas por lo económico y ni siquiera llegan a las empresas inmobiliarias.
Indicó que sin el financiamiento del Infonavit la actividad inmobiliaria ya habría caído en un bache enorme, porque el sistema bancario exige demasiados requisitos y mantiene tasas de interés elevadas, lo que dejaría a miles de familias sin acceso a una vivienda decorosa.
Celebró que el Gobierno Federal y Estatal estén impulsando vivienda de interés social para personas que ganan hasta dos salarios mínimos, un sector que ni siquiera está inscrito en el Infonavit y que nunca iba a tener acceso a una casa.
Aclaró que ese programa es noble y aplaudible y no representa competencia para el sector inmobiliario, sino que cubre una necesidad urgente de techo.
Sostuvo que lo que hace falta son desarrolladores que hagan vivienda de clase media y media hacia arriba, pero uno de los factores que frena la inversión es la mano de obra.
“No hay desarrolladores de vivienda clase media y media para arriba, no lo hay. Uno de los grandes factores es la mano de obra, cómo estamos batallando con albañiles, carpinteros y todo lo relacionado con la construcción. Aparte de que están por las nubes lo que cobran, son escasos. Eso inhibe la inversión. Hay inversionistas potenciales, pero no hay trabajadores para satisfacer esa demanda”, dijo Torres Villarreal.









