Arancel a los tomates mexicanos y el conflicto con Irán disparan el precio a niveles exorbitantes, además el producto tiene cada vez más un aspecto poco atractivo
NUEVA YORK.-Mike Armata lleva un mes viendo tomates de aspecto poco atractivo. Sí son aptos para el consumo, pero no lucen tan bien como de costumbre. Su mayor problema, sin embargo, es que resultan muy costosos. Pero en el mercado actual debe conformarse con lo que pueda conseguir.
“Hay escasez por todas partes. Representa un gran desembolso inicial para nosotros, una apuesta a ciegas de que la gente realmente comprará estos productos a estos precios. Da miedo”, comentó Armata, quien se desempeña como comprador de productos frescos para la empresa familiar E. Armata, que suministra tomates a cientos de negocios en el noreste del país.
La demanda estacional de tomates está comenzando a repuntar en Estados Unidos, a medida que el clima cálido invita a consumir más hamburguesas, salsas, ensaladas y kétchup en los perritos calientes.
No obstante, una intensa ola de frío durante el pico de la temporada tomatera en Florida —sumada a las condiciones climáticas húmedas durante la temporada de cultivo en México— ha reducido el volumen de la cosecha este año.
Armata señaló que apenas está recibiendo una octava parte de su suministro habitual procedente de México, California, Florida y la República Dominicana. Mientras tanto, los precios han experimentado un aumento notable.
El precio de los tomates subió un 15.3 % tan solo en el mes de marzo y acumula un alza del 22.6 % en comparación con la misma fecha del año anterior, según datos del Índice de Precios al Consumidor.
El arancel del 17 % aplicado a los tomates provenientes de México, sumado al encarecimiento del diésel a consecuencia del conflicto con Irán, ha creado la combinación perfecta para disparar el precio de los tomates a niveles exorbitantes. Armata comentó que hace un mes pagaba US$ 25 por una caja de 11 kilos de tomates. Hoy, paga el triple. Añadió que, para que E. Armata obtenga una pequeña ganancia, los clientes tendrían que pagar al menos US$ 80 por una caja de 11 kilos de tomates.
El aumento de precio también se está reflejando en los consumidores. En el supermercado, los tomates se venden a unos US$ 2,25 la libra, el precio más alto en ocho años.
Esto representa un aumento del 18,6 % con respecto a febrero, cuando los consumidores pagaban cerca de US$ 1,90, según David Branch, gerente del sector en el Instituto Agroalimentario de Wells Fargo.
“Los tomates se encuentran entre las verduras más caras que los estadounidenses ven actualmente en el supermercado. Hasta que se reanuden las cosechas, los tomates seguirán siendo uno de los principales factores que impulsan la inflación de los productos agrícolas esta primavera”, declaró Branch esta semana.
Las explotaciones agrícolas de Florida y México —ambos productores clave de tomates para Estados Unidos— se vieron duramente afectadas por condiciones meteorológicas extraordinarias durante lo que debería haber sido su temporada alta de producción.
A mediados de enero, las temperaturas en la costa oeste de Florida descendieron hasta los 27 grados Fahrenheit (unos -3 °C). Tan solo cinco horas de temperaturas bajo cero bastan para arrasar los cultivos.









