El cruce Eagle Pass-Piedras Negras ayudaría a Laredo a descongestionar el transporte de carga, incluído el de ferrocarril
Piedras Negras.-El proyecto Puerto Verde Global Trade Bridge, que contempla la construcción de un puente internacional de carga y otro ferroviario sobre el río Bravo para conectar a Coahuila y Texas, enfrenta una creciente oposición entre habitantes y autoridades de Eagle Pass y el condado de Maverick, quienes advierten posibles afectaciones económicas, ambientales y sociales para las comunidades cercanas.
De acuerdo con una investigación publicada por el periódico El País, el complejo fronterizo promovido por el empresario transportista Rubén Garibay ha dividido a la población del sur de Texas, debido a que sus críticos consideran que podría desviar ingresos de los cruces públicos, comprometer recursos del condado durante varias décadas y beneficiar directamente a las propiedades industriales del inversionista.
El proyecto prevé un puente comercial de seis carriles para camiones de carga, un cruce ferroviario y complejos aduaneros en ambos lados de la frontera, ubicados al norte de Eagle Pass, Texas, y frente a la zona de Piedras Negras, Coahuila.
Sus impulsores buscan iniciar la construcción durante este año y sostienen que la infraestructura permitiría atraer miles de unidades de transporte diariamente.
Garibay ha presentado Puerto Verde como el primer componente de un corredor comercial que conectaría el sur de Texas con Canadá y que serviría para descongestionar otros puntos fronterizos, particularmente Laredo, donde los transportistas enfrentan filas prolongadas para cruzar mercancías entre México y Estados Unidos.
La iniciativa recibió respaldo de figuras políticas de ambos países y logró acelerar los trámites federales que habitualmente requieren varios años.
Sin embargo, la controversia aumentó después de que el condado de Maverick acordó en principio adquirir a Garibay una participación mayoritaria del puente, pese a que inicialmente se promovió como un proyecto financiado con capital privado.
El convenio, que todavía no ha sido concretado, plantea que el condado compre el 65 por ciento de la infraestructura a cambio de participar en los futuros ingresos por peajes.
Los opositores señalan que la operación podría obligar a una de las regiones más pobres de Texas a asumir elevados pagos de deuda sin certeza de que el volumen de cruces genere los recursos prometidos.
Funcionarios favorables al proyecto consideran que los peajes representarían una nueva fuente de ingresos para atender las necesidades de las comunidades rurales. La comisionada Olga Ramos reconoció que el condado carece de recursos para reparar caminos y ampliar las redes de agua potable.
“Necesitamos infraestructura”, declaró al referirse a los problemas que enfrentan poblaciones como Quemado.
La oposición también advierte que Puerto Verde competirá directamente con el puente comercial operado por Eagle Pass, ciudad que obtiene aproximadamente una tercera parte de su presupuesto anual de los peajes recaudados en sus cruces.









