El sector transporte se mantiene a la expectativa ante el impacto que traería a su actividad y a la economía de las familias el anuncio de Estados Unidos de reducir las exportaciones de diésel a México.
Los transportistas advirtieron que la medida podría generar una nueva escalada de aumentos, ya que en lo que va de 2026 el precio de los combustibles se ha elevado de manera importante en el país.
Aunque se logró contener parcialmente, ahora se encienden nuevamente las alarmas ante una probable escasez y un posible incremento en el precio por litro.
Señalaron que los efectos serían importantes y el primer sector en resentir la limitación sería el transporte de carga, para después impactar a todos los sectores, incluida la economía familiar.
“Estamos atentos a ello. El diésel es el principal, después del sueldo del operador, nuestro costo variable de operación, no hay cómo optimizar, un kilómetro te gastas tantos litros, dos kilómetros otros tantos y no hay cómo ahorrar. Se necesita que realmente el tema se atienda y no esperar a que se generen más problemas con el suministro o aumentos probables”, explicó Carlos Fernández, vicepresidente de Canacar Nacional.
El dirigente advirtió que, si al transporte le va mal, le irá mal a la economía del país.
“Si al transporte le va mal, le va a ir mal a la economía y si a la economía le va mal, le va mal al país, a los empleados, a las familias, a todos. Esperamos que el tema se atienda”, señaló.
El diésel es un combustible estratégico para el sector camionero, autobuses, trenes, transporte de mercancías, maquinaria industrial, agrícola e incluso para la distribución de alimentos en todo el país.









