JOSÉ INÉS FIGUEROA VITELA
No sé si aludo al PERRO LÓPEZ PORTILLO o es alguna reminiscencia a Don TEOFILITO, en alguna suerte de humorismo trágico.
¿De qué sirve que el Gobernador AMÉRICO VILLARREAL ANAYA encabece cotidianamente las mesas de seguridad o “para la construcción de La Paz” en Tamaulipas? ¡De mucho! A esa luz se leen las reducciones en los índices de homicidios que se presentan todos los días en el Estado; por eso los policías de élite ya no se usan para robar y perseguir personas inocentes y cuando algún elemento de la Guardia Estatal se pone al servicio de los facinerosos, se le sanciona, retira de circulación y encarcela. Más nos vale que así siga siendo.
La supervisión personal del Mandatario Estatal al frente de las tareas de seguridad representan la garantía de que las cosas se hagan como se deben de hacer y que cuando no se hacen, se sancione y se corrija.
Si en el pasado sexenio hubieran tenido un poquito de empatía con los ciudadanos, no se habrían dado las atrocidades que en este mismo espacio hemos comentado y otras, que igual pasaron, pero fueron otros quienes las reseñaron.
Porque… ¿Sabes lo que se siente que te arrebaten el patrimonio por el que soñaste, proyectaste, trabajaste y te has esmerado en mantenerlo? ¿Sabes lo que se piensa cuando un puñado de desadaptados, violentos, armados, solapados, protegidos por la autoridad, ignorantes y huevones deciden que lo tuyo ahora es de ellos? ¿Tienes idea del sentimiento que provoca el estado de indefensión en que nos encontramos ante el abuso, el atropello, la amenaza, el riesgo? Te frustras, y las vísceras revueltas te agobian con una sensación que presiona el pecho y sientes que te ahogas cuando de querer salir se anuda en la garganta.
Te enojas, sí, y sabes que cuando vayas a reclamar lo que tanto te costó y es tuyo, a lo que vas es a la muerte y no sabes si detenerte, pensando en el estado en que dejarás a tus seres queridos. He sabido de las lágrimas de impotencia y frustración que se enjugan en privado y en silencio, esperando la hora de que la justicia se haga efectiva.
“Ni al peor enemigo se lo deseo yo”, reza la frase común para eSOS casos. Por eso los ciudadanos votaron por que se fueran y nunca más volvieran los violentos que asaltaron el poder en el Estado, si no es para someterlos a buen resguardo y que paguen sus penas.
Por eso AMÉRICO llegó decidido a enarbolar la transformación del Estado hacia un lugar de efectiva autoridad y justicia, iniciando con la recuperación del mando desde las llamadas “mesas para la construcción de La Paz”.
Y aquí estamos, viendo los avances que se han dado,seguros que no cambiarán las cosas por decreto, de la noche a la mañana, pero atentos a que no se retroceda en lo que se ha avanzado y el avance se mantenga hasta acotar a la mínima expresión los delitos.
El concurso legislativo ha abonado en marco jurídico para afrontar los nuevos delitos y los viejos con sus esporádicos intentos reivindicatorios.
Botón de muestra en el amplio frente contra la inseguridad llamado coordinación, la Operación Enjambre, iniciada en el Estado de México, continuada por Jalisco y que en estos días llegó a Morelos, con la detención de integrantes de un ayuntamiento, ediles y tesorero.
En Tamaulipas ya son del dominio público las administraciones municipales mimetizadas con la delincuencia organizada, suplantando sus modus operandi o de plano trabajando en su nombre y representación.
Como en los otros lugares, cuando llegue HARFUCH con su equipo va a ser para llevárselos, pues trayendo todas las respuestas, ya no habrá cosa que preguntar a los implicados que solo serán “presuntos” mientras el juez formaliza su encierro. ¡Qué bueno!







