JOSÉ INÉS FIGUEROA VITELA
Aunque haya quien los llame prófugos del pizarrón, los maestros, estén donde estén, hagan lo que hagan, de origen van marcados por el polvo del gis.
Son grillos, “alegones” y muy de organizar; institucionales, llegado el momento y salvadas las disputas democráticas.
Camino del siguiente reto electoral interno, desde el inicio de la actual gestión sindical, cabezada en Tamaulipas por ARNULFO RODRÍGUEZ TREVIÑO, empezaron de moverse, discretamente, los aspirantes que venían de su contienda, con la idea de reivindicarse para la próxima sucesión, abrevando en la vieja escuela mexicana.
Todos con cartera en la estructura sindical, en ese formato hecho para la conformidad, herencia de ELBA ESTHER GORDILLO y con raíces en la gestión original de CARLOS JONGUITUD BARRIOS, pronto dejaron ver su intención futura.
ULISES RUIZ PÉREZ pareció el más visible, desde la Secretaría Particular del dirigente actuante, en cuya elección al antiguo estilo priista -alianza con adversarios del poder en turno y cooptación del proceso-, apuesta su futuro.
Igual los otros participantes de aquella contienda, NAÍF HAMSCHO y ABELARDO IBARRA, desde dentro del andamiaje gremial, confiaron en retomar el camino para coronar sus acariciadas aspiraciones lideriles, “transitando los caminos conocidos”.
Tarde se enteraron de que, en el nuevo orden institucional y transformador, ya no valían los padrinazgos, de facto o de lengua, para obtener los cargos de mando sindical, estrenando la figura de la independencia, cuando el liderazgo político estatal dejó en libertad a los maestros para definir su comité estatal.
Sin contar, por supuesto, las malas mañas aplicadas en las que sí se dibujó alguna injerencia externa. En los extremos de “los mismos de siempre” aparecen dos figuras camino de la elección sucesora de don ARNULFO.
La sangre más rancia, añeja, amorcillada, del exdirigente ENRIQUE MELÉNDEZ PÉREZ, el último de “los puerquitos” de doña ELBA ESTHER GORDILLO, cuando el valor fundamental para acceder a los cargos dirigentes provinciales era la docilidad, la sumisión, el desprendimiento de la personalidad propia para convertirse en cajas de resonancia de lo que se dispusiera en México… o donde quiera que anduviera de fiesta y compras la matriarca.
MELÉNDEZ se ha convertido en el gritón y contestatario que nunca fue, mientras perteneció al corral del antiguo liderazgo. Nada le gusta, todo reclama y ofrece las empresas más avezadas que jamás imaginó, cuando pudo hacerlo como parte de la estructura sindical.
Anda presionando a quienes formaron parte de su comité y a quienes alguna gestión les hizo hace más de treinta años cuando encabezó el comité seccional, los más, ya jubilados, a ver si les sonsaca un voto, o de menos el acompañamiento a algún mitin.
No lo ha logrado. Igual descansa en la idea de que “si ARNULFO pudo”, rondando los 80, él más que puede en sus 70´s.
Pero los tiempos ya no son los mismos y menos las circunstancias; las coyunturas de aquella transición, tanto en el gremio nacional como en el gobierno estatal, están perfectamente superadas.
Por la experiencia que aquel presume, pero más por la sensibilidad y el reconocimiento social de propios y extraños -que él no tiene-, abundan quienes le apuestan más a la maestra y diputada BLANCA ANZALDÚA NÁJERA.
En el otro extremo que mencionamos, respecto de los fallidos aspirantes del último proceso, se encuentra MARIANO LARA SALAZAR, el titular del SARTET, quien representa el renuevo generacional, el refrescamiento de las estructuras sindicales para los nuevos tiempos que estamos viviendo.
Con todo y su juventud, MARIANO cuenta con una muy larga carrera gremial y política, ocupando cualquier cantidad de carteras, representaciones y liderazgos en el SNTE y su partido -cuando y donde lo tuvo-, dentro de Tamaulipas y en otras entidades de la república.
En todas las comisiones que el sindicato le ha dado, ha rendido buenas cuentas. De todo ello tiene plena incidencia el dirigente nacional, ALFONSO CEPEDA SALAS y por eso, ayer que estuvo en Victoria capital, con la estructura tamaulipeca, les dejó sentir que la renovación seccional se hará a su tiempo, en la persona indicada… ni más, ni menos. ¿A qué tanto brinco estando el suelo tan parejo?







