Las consecuencias se reflejan en la cadena de producción en Estados Unidos, advierte el comisionado de Agricultura de Texas, Sid Miller
AUSTIN.-El cierre de la frontera con México para el comercio de ganado tuvo consecuencias que actualmente se reflejan a lo largo de toda la cadena de producción de carne de res en Estados Unidos, advirtió Sid Miller, comisionado de Agricultura de Texas, al reaccionar al anuncio de Tyson Foods sobre la reestructuración de sus operaciones de carne de res en el país.
Miller consideró que la decisión de interrumpir el comercio con México agravó una situación que ya era complicada para la industria estadounidense, marcada por una reducción del hato bovino y una creciente escasez de ganado para abastecer a los procesadores.
Miller fue uno de los funcionarios estadounidenses que se oponían a la apertura de la frontera. El funcionario señaló que el anuncio de Tyson debe ser visto como una llamada de atención sobre las condiciones que enfrenta actualmente el sector.
Aunque celebró la continuidad de las inversiones de la empresa en su planta de Amarillo, Texas, advirtió que las afectaciones alcanzan a engordadores, procesadores, productores y comunidades rurales.
“La declaración de Tyson debería ser un llamado de atención para cualquiera que se preocupe por el futuro de la industria de la res en Estados Unidos”, afirmó Sid Miller, al señalar que el país atraviesa una de las mayores escaseces de carne de res de su historia.
De acuerdo con el comisionado, las consecuencias ya se extienden por toda la cadena de suministro: plantas que reducen o reorganizan operaciones, procesos de consolidación, trabajadores afectados y productores que enfrentan mayores dificultades para mantener sus actividades.
Miller cuestionó además que el cierre de las importaciones procedentes de México haya sido utilizado como respuesta ante la amenaza del gusano barrenador del ganado. A su juicio, suspender el comercio no sustituyó una estrategia agresiva para combatir la plaga.
“El cierre de la importación de res con México nunca fue un sustituto de una estrategia agresiva para erradicar el gusano de la industria ganadera mundial”, sostuvo.
El comisionado afirmó que la interrupción comercial generó un impacto económico importante y alteró una cadena de suministro que, dijo, se había construido durante generaciones entre ambos países.
Al mismo tiempo señaló que el gusano barrenador terminó llegando a Estados Unidos pese a las restricciones comerciales.
Miller calificó como positiva la decisión de comenzar finalmente con la reapertura de la frontera al comercio de ganado, aunque consideró que la medida llegó tarde y advirtió que las afectaciones acumuladas no podrán revertirse de manera inmediata.
Para el funcionario texano la reestructuración anunciada por Tyson representa otro ejemplo de cómo las decisiones adoptadas en Washington pueden tener efectos directos sobre productores, trabajadores y comunidades vinculadas con la ganadería.
Sid Miller llamó finalmente al Departamento de Agricultura de Estados Unidos a proporcionar a los productores y procesadores las herramientas necesarias para recuperar el crecimiento de la industria.
“Texas produce la mejor carne de res del mundo”, afirmó, al insistir en la necesidad de fortalecer al sector ganadero estadounidense.
Las declaraciones ocurren mientras México y Estados Unidos avanzan en la reapertura del comercio ganadero, un proceso de especial relevancia para Chihuahua y otros estados fronterizos, donde el intercambio de ganado forma parte de una cadena productiva estrechamente vinculada con los mercados de ambos países.









