A razón de la polémica creada en la opinión pública por la acusación en contra de un maestro de una escuela primaria por “conducta impropia”, esto condujo a un giro hacia los libros de primaria por mostrar ilustraciones e información que los pueden confundir.
Maestros integrados en funciones al Centro Regional de Desarrollo Educativo (Crede) y algunos padres de familia, hicieron saber el estado de incongruencia percibido en la impartición oficial de la educación.
“Es claro que se promueve la hipersexualización de la niñez y particularmente prescolares, pues mediante textos e ilustraciones se transmite un despertar temprano, cuando en una mayoría de los hogares se conservan formatos anteriores”, dijo un maestro.
Asintió la relevancia de la educación sexual de niñas, niños y adolescentes, incluida en los libros de texto desde hace 20 años, pero que evidencian un respeto ausente de las etapas de desarrollo, presentándoles información y actividades que pueden inducirlos a riesgos y confusiones en su vida sexual.
María del Carmen López Leal, madre de familia citó un pasaje de un libro de primaria donde se cita como ejemplo la actividad de “una trabajadora sexual que está preocupada que su trabajo disminuya”, apuntó.
Expuso que padres de familia tienen el antecedente de colectivos de padres y organizaciones, quienes han denunciado que algunos temas de primaria abordan la diversidad sexual y fomentan la educación o relaciones a una edad considerada temprana por los críticos.
Entre el chisme y la política sindical, fue situado el caso del maestro Héctor N de la escuela primaria Praxedis Balboa, suspendido de sus actividades en tanto se ventila la acusación de presunta “conducta inapropiada” en su contra.
ANTECEDENTES
A unos días de registrarse el conflicto y luego de la sanción de suspensión al mentor tras la inconformidad de madre de familia según al ser el afectado su hijo como alumno, el maestro continuaba a la espera de una resolución.
En un intento de entrevista con los tres actores principales del caso, el maestro Héctor N, su abogado defensor Jorge Miranda y la directora María Gabriela Caudillo Guerrero, coincidieron en no hacer declaración por indicación debido al proceso.








