Sindicatos de marineros y la Organización Marítima Internacional dicen que las tripulaciones de los buques enfrentan la falta de comida y agua potable
Madrid.-Encerrados entre paredes de acero, en buques fondeados a varias millas de la costa, viendo cómo los misiles y los drones golpean a su alrededor, consumidos los nervios por las noticias de la reapertura del estrecho de Ormuz un día y su nuevo bloqueo al siguiente (este mismo sábado), y, en algunos casos, con los víveres a punto de agotarse, unos 20 mil marineros llevan más de un mes y medio atrapados en el golfo Pérsico a causa de la guerra desatada por Estados Unidos e Israel contra Irán.
“Hoy más que nunca, los marinos necesitan y requieren protección. Se debe otorgar prioridad a sus necesidades básicas de comida, agua, atención médica y fuel náutico”, pide Mohamed Arrachedi, coordinador para el mundo árabe e Irán de la Federación Internacional de los Trabajadores del Transporte (ITF, por sus siglas internacionales).
El móvil de Arrachedi no deja de sonar desde el inicio del conflicto. Llamadas, mensajes, audios de WhatsApp de marineros atrapados que lanzan un SOS.
“Los marinos llaman a cualquier hora, cuando tienen acceso a internet porque alguien les comparte la conexión, o porque tienen cobertura de repente (según las condiciones meteorológicas). Todos los mensajes que recibimos tienen esa carga emocional de pánico, de miedo, de incertidumbre. Me envían fotografías y vídeos de las bombas cayendo por la noche y me dicen: ‘Mi vida está en peligro. Por favor, sacadnos de aquí”, relata por teléfono.
Desde el inicio del conflicto, la Organización Marítima Internacional (OMI) ha confirmado al menos 21 ataques contra buques comerciales en las aguas de los golfos Pérsico y de Omán, que han provocado la muerte de 10 marineros y han herido a muchos más.
La ONU estima en unos 2 mil el número de buques atrapados en la zona, si bien la empresa de inteligencia marítima Vortexa reduce a 823 los presentes solo en el golfo Pérsico. De estos, algo más de 300 son buques cisterna y el resto cargueros, portacontenedores e incluso seis cruceros, cuyos pasajeros sí han sido evacuados.
A inicios de este mes, el secretario general de la OMI, Arsenio Domínguez, exigió en una reunión virtual con ministros de Exteriores de más de 40 países que renovasen los esfuerzos diplomáticos a fin de lograr la evacuación de los marineros atrapados que así lo demanden.
La organización también está en contacto con los países ribereños para garantizar el aprovisionamiento de los barcos y facilitar el “paso seguro” de aquellos trabajadores de los buques que requieran la evacuación.
Aunque el principal obstáculo no son los Gobiernos. “Hemos recibido mil 800 peticiones y consultas de marinos que afectan a unos 400 buques”, explica Arrachedi.
En total, más de 400 marineros les han solicitado intervenir para garantizar la repatriación, de las que la mediación de la ITF ha logrado llevar a buen puerto algo más de la mitad. Pero no es fácil.
Hay cuestiones logísticas, como transportar a los trabajadores a tierra, garantizarles la entrada y los visados al país ribereño y el paso por él hasta el aeropuerto en funciones más cercano debido al cierre del espacio aéreo sobre varios de los Estados de la región, lo que puede significar recorrer todo Irak o todo Irán, por citar algunos casos con los que ha tenido que lidiar esta federación sindical.
Pero, sobre todo, asegura el representante de la ITF, se chocan con la compleja y no siempre transparente estructura que caracteriza al sector naviero, en el que la bandera que ondea en el buque es de un país, la empresa que lo maneja está situada en otro, el armador es de un tercero, los marineros han sido contratados en diferentes puertos y por diferentes subcontratas, son de diferentes nacionalidades y muchas veces no tienen la cobertura de un convenio colectivo.
Aun así, Arrachedi subraya que todos los marineros tienen el derecho de ser repatriados en estas circunstancias, por el riesgo evidente al que se enfrentan.









