JOSÉ INÉS FIGUEROA VITELA
Dice el refrán, y dice bien, que obras son amores, no buenas razones. De buenas intenciones, reza otro dicho, está alfombrado el camino del infierno. La sentencia bíblica es la que no admite regateos: tu eres PEDRO y sobre esta piedra edificaré mi iglesia.
En el culmen del sexenio actuante en Tamaulipas, la obra pública se presenta como la piedra angular amplia, sólida, firme, sobre la que se ha fincado un proyecto, una aspiración, el modelo que dio un giro absoluto a la degradación del oficio público en que se había caído.
El Gobernador AMÉRICO VILLARREAL ANAYA ha hecho del desarrollo de la infraestructura pública, urbana y de comunicaciones, el pilar de su administración, que es trampolín de la sociedad en general, para el desarrollo de los individuos, las familias y sus comunidades.
La voluntad política, más el trabajo administrativo y de gestión del Mandatario estatal, ha tenido fiel reflejo en su Secretario de Obras Públicas, PEDRO CEPEDA ANAYA, a quien ha tocado desdoblar tales aspiraciones y políticas aplicadas.
Hoy que ya están construidas y en servicio acciones como el Puerto de Matamoros, o la autopista Mante-Ocampo-Tula, se ven y se dicen fácil, pero pasaron muchos sexenios en que la sociedad, en su aspiración, vio llegar, subir y bajar proyectos e intentos por ejecutarlas, sin que lo hubieran logrado.
Cada vez más nebuloso, pero aún recuerdo cuando con el ingeniero AMÉRICO VILLARREAL GUERRA, en los inicios de su gestión gubernamental, fuimos un grupo de periodistas a ver la construcción del monumental Puente Tampico, que une a Veracruz y Tamaulipas, sobre el río Pánuco; estaban los primeros cuerpos saliendo de ambas márgenes del río y faltaba cimbrar y colar la parte atirantada central.
Al año siguiente se inauguró. De eso hace ya casi cuatro décadas y es hoy, cuando el otro AMÉRICO, VILLARREAL ANAYA, viene por construir un segundo puente sobre el Pánuco. Las licitaciones ya están listas y los trabajos por comenzar.
En la desembocadura, de este lado, vendrá un bulevar conductor hasta conectar con un segundo libramiento de la zona Tampico-Madero-Altamira, que, de histórico, también va en las acciones del paquete Golfo-Norte.
Esas obras que inician en el extremo sur tamaulipeco van a continuarse a lo largo de la geografía estatal, reparando y ampliando la actual cinta asfáltica que allí inicia o desemboca, hasta Reynosa, con cuatro carriles más sus acotamientos.
El sistema que “por necesidad” se ha vuelto costumbre, de “abrirse” a los acotamientos, para permitir el rebase vehicular por el centro de las actuales rúas, no es legal, pero además es peligroso en extremo, ha sido motivo de innumerables accidentes, muchos de ellos de consecuencias mortales.
Con el nuevo sistema carretero impulsado por el ingeniero AMÉRICO y orientado por su Secretario CEPEDA, se marca otro antes y después en la infraestructura de comunicaciones, en la seguridad y tranquilidad de los tamaulipecos, para los conductores, su patrimonio y sus seres queridos.
De esas obras emblemáticas, además puede hablarse de las construcciones en torno de los cruces internacionales, el libramiento gasífero de Reynosa, la sede nacional de aduanas en Nuevo Laredo, el segundo acueducto de Victoria, los nuevos hospitales de Tampico, Madero y Matamoros, el libramiento Poniente de El Mante y el Viaducto Altamira-Tampico que están por iniciarse.
Pero en general, el Secretario CEPEDA ANAYA ha hablado de mil 530 obras locales, con inversiones superiores a los 24 mil millones de pesos, las que ha ejecutado el gobierno estatal en los 43 municipios de la entidad.
Las inversiones federales superan tal techo. Nadie afuera, nadie de lado, nadie atrás, sino más bien todos dentro… y bien. Sobre esa piedra, AMÉRICO VILLARREAL ANAYA construye su legado.







