Raspones en unidades, cofres desprendidos y espejos quebrados son la constante en el Puente III del Comercio Mundial debido a los cuellos de botella que se forman en los carriles de acceso a la Aduana.
A pesar de los esfuerzos por concientizar a los operadores para que manejen con precaución dentro del recinto, los choques leves pero constantes entre tráileres se mantienen y provocan mayor retraso en el cruce de mercancías hacia Laredo, Texas.
Los embudos viales generados por el alto flujo de unidades y la prisa de algunos conductores han incrementado de forma importante los percances, lo que detiene el tráfico y alarga los tiempos de espera.
De no presentarse estos incidentes menores, las filas se agilizarían considerablemente, coinciden operadores del puente, quienes señalan que la imprudencia de quienes intentan meterse a las filas es la principal causa.
Juan Alanís, operador transfer, explicó que no existen líneas viales que delimiten los carriles en la entrada a la Aduana y cuando un operador ve una caseta con menos fila intenta cambiarse, provocando los choques.
“Es la imprudencia y prisa de los compañeros lo que está provocando tanto accidente, a veces hasta dos por día. Son choques menores, pero mientras revisan y llegan a acuerdos, todo un carril se detiene. El tema sí puede ser la falta de líneas, pero creo que la prisa de algunos compañeros es la causa principal. Se cambian de carril sin cuidado y se la viven arrancando cofres, tumbando espejos y dañando cajas”, precisó.
Por su parte, el empresario transportista y expresidente de la Asociación de Transportistas de Carga de Nuevo Laredo, Pedro Lozano Martínez, confirmó los percances y aseguró que ya se dialoga con la Aduana para realizar adecuaciones que permitan frenar los incidentes.
“Se están presentando muchos accidentes, no graves, pero hay reportes que tumban los espejos de los tractores, hay rayones o roces a las unidades debido a que hay muchos camiones y no respetan los carriles.









