El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ha calificado la batalla de Rafah como «decisiva» y anunció que el ejército de Israel intensificará sus operaciones terrestres en esta ciudad del sur de la Franja de Gaza. Esta declaración se produce en medio de advertencias internacionales contra una invasión, pero Netanyahu considera esta acción necesaria para eliminar los últimos batallones del grupo islamista Hamás, que según él, se encuentran en Rafah.
Un portavoz militar israelí, Nadav Shoshani, declaró que «hay rehenes en Rafah», refiriéndose a las personas secuestradas durante el ataque del 7 de octubre. El ejército israelí está operando con el objetivo de crear las condiciones necesarias para liberar a estos rehenes. El ministro de Defensa, Yoav Gallant, confirmó que más tropas entrarán en Rafah y que la actividad militar se intensificará.
Desde el 6 de mayo, cuando el ejército israelí ordenó a los civiles evacuar los sectores del este de Rafah, aproximadamente 600,000 personas han huido, según datos de la ONU. Netanyahu aseguró que Israel evitó una «catástrofe humanitaria» al permitir que casi medio millón de personas evacuaran la ciudad, que inicialmente albergaba a cerca de 1.4 millones de gazatíes.
El paso fronterizo de Rafah con Egipto, crucial para la entrada de suministros a Gaza, ha permanecido cerrado desde que comenzó la operación israelí. La ONU estima que la mayoría de los 2.4 millones de gazatíes están en riesgo de hambruna. No obstante, el ejército israelí afirmó que 365 camiones de ayuda humanitaria entraron el jueves en Gaza a través de los pasos de Kerem Shalom y Erez.
Estados Unidos ha anunciado que sus tropas han terminado de instalar un muelle temporal en una playa en Gaza, con el objetivo de facilitar la entrada de ayuda humanitaria en los próximos días. Este muelle, que costó al menos 320 millones de dólares, forma parte de los esfuerzos internacionales para eludir las restricciones de acceso impuestas por Israel.
El conflicto actual se originó tras el ataque de Hamás el 7 de octubre contra el sur de Israel, que resultó en la muerte de más de 1,170 personas, en su mayoría civiles. Además, más de 250 personas fueron secuestradas durante el ataque, y 128 de ellas permanecen cautivas en Gaza, con 38 de ellas presuntamente muertas.
Las represalias militares israelíes han dejado al menos 35,272 muertos, también en su mayoría civiles, según el Ministerio de Salud de la Franja de Gaza. En medio de estos combates, el Patriarca Latino de Jerusalén, el cardenal Pierbattista Pizzaballa, realizó una visita pastoral a Gaza, transmitiendo un mensaje de esperanza y solidaridad.
La comunidad internacional, encabezada por la Liga Árabe reunida en Baréin, ha pedido el establecimiento de una fuerza de paz de la ONU en los territorios palestinos ocupados y un alto el fuego inmediato. En este contexto, Sudáfrica ha llevado a Israel ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ), acusándolo de intensificar un «genocidio» en Gaza. Israel, por su parte, defiende su compromiso con el derecho internacional y califica las acusaciones de Sudáfrica como infundadas.









