Consejo de Instituciones de Nuevo Laredo alerta por filtración de datos; adulta mayor estuvo a punto de ser víctima de secuestro virtual en Nuevo Laredo
El registro obligatorio de líneas telefónicas ha disparado las extorsiones en lugar de prevenir delitos, denunciaron ciudadanos y el Consejo de Instituciones de Nuevo Laredo, tras la filtración del padrón de datos.
Francisco Mejía Barrientos, presidente del organismo, confirmó que en la oficina han recibido comentarios de ciudadanos que están siendo contactados para extorsionarlos luego de la implementación de la nueva reforma a la telefonía móvil.
“Sí hemos recibido algunos comentarios de este tipo. Sería bueno establecer ciertos lineamientos y criterios. Supongo que el gobierno ya esperaba este tipo de situaciones después del análisis exhaustivo que hicieron de esta mecánica. Habrá que ver cuáles son los candados que tiene para evitar que cualquier persona tenga acceso a tus datos personales, porque ya están llamando para extorsionar”, señaló.
Mejía Barrientos exhortó a diputados federales y senadores a revisar el tema y establecer mecanismos para contrarrestar lo que calificó como un efecto secundario de la reforma.
“Se suponía que esto era para evitar delitos, pero fue un efecto secundario que no vieron venir, aunque debieron tenerlo contemplado. No podemos estar vulnerables a que cualquier persona o grupo tenga nuestra información. Antes no dabas el teléfono a cualquiera y ahora resulta que tienen no solo tu número, sino muchísimos datos al alcance para intimidar o extorsionar a la población, no nada más en Nuevo Laredo, sino en todo el país”, advirtió.
Como organización de la sociedad civil, dijo, presentan una queja formal a través de los medios de comunicación y piden a los legisladores federales que revisen a nivel nacional donde se gestó la reforma.
Uno de los casos recientes es el de la madre de Clara, una adulta mayor que recibió llamadas de dos números distintos para exigirle que se reuniera con una supuesta licenciada en un centro comercial del sur de la ciudad.
Con palabras altisonantes le pidieron información de su familia y le dijeron que la tenían vigilada, lo que le causó temor.
La mujer estuvo a punto de acudir a la cita, pero decidió llamar a su hija, quien de inmediato se trasladó a su domicilio, apagó el teléfono y bloqueó los números, en los que incluso aparecía una foto de perfil de una persona con el rostro cubierto haciendo alusión a grupos delictivos.









