El Centro Internacional de Estudios del Río Bravo informó que es urgente que se tomen medidas para evitar el desperdicio del líquido, cuyo consumo se incrementa con el calor
Nuevo Laredo cumple más de tres años consecutivos con el semáforo del agua en rojo, lo que significa escasez crítica del vital líquido, de acuerdo con los lineamientos del Periódico Oficial de la Ley de Aguas del Estado, por lo que el Centro Internacional de Estudios del Río Bravo (CIER) reiteró el llamado a aplicar medidas contundentes para su preservación.
Desde marzo de 2023, cuando el Gobierno de Tamaulipas instauró el semáforo del agua, la frontera se ha mantenido en luz roja, que representa insuficiencia crítica y obliga a la ciudadanía a acatar restricciones en el uso.
Entre las recomendaciones se encuentran limitar el lavado a manos, alimentos, enseres y espacios domésticos, reutilizar el agua resultante de otras actividades, lavar ropa una sola vez por semana y regar plantas y jardines tres veces por semana y únicamente por la noche.
Ante la sequía severa que afecta al norte del país y las altas temperaturas de verano y canícula, el consumo se ha elevado y el panorama se vuelve más crítico, aunque la presa La Amistad reporta una recuperación del 23 por ciento en su almacenamiento, porcentaje que no garantiza el abasto permanente si no se modera el uso.
El CIER confirmó que aún hay personas sin conciencia sobre la insuficiencia de agua en la frontera, que barren banquetas o cocheras y lavan autos con el chorro directo de la manguera, prácticas consideradas desperdicio y que no deben tener tolerancia.
“Se tiene que aplicar la ley a todos los que desperdician el agua sin excepción. Nuestra obligación es cuidar y preservar el agua por nuestro bien. Cumplimos ya más de tres años con el semáforo del agua en rojo de manera consecutiva y ello no son buenas señales, porque la falta de líquido se mantiene latente”, explicó Gustavo Pantoja, presidente del CIER.
Advirtió que, aunque este año no falte el agua, los próximos dependen de la cantidad de lluvia y ha habido años en que la presa La Amistad ha estado en niveles críticos de hasta el 13 por ciento de captación.
“Creo que sí falta mano dura para castigar a los infractores, porque aún y con semáforo rojo seguimos viendo a gente que continúa haciendo mal uso del agua, como regar jardines en horas inadecuadas, lavar el auto con el chorro directo de la manguera o limpiar la suciedad de los perros con la manguera”, concluyó.









