ELSA CAPUNTAS
Gumercindo.-¡Ay Dios! ¿Por qué traes esas garras tan tétricas, con ese guajolote que traes en la cabeza? ¡qué susto me sacaste! ¿quién se murió?
Lucrecia.- Ay Gumercindo, ¡estamos de luto mundial! ahora sí ya se nos fue, la reina Chabelita II , después de que su gente la despidiéramos durante varios días, ya la enterraron, pobrecita desvalijaron su féretro, le quitaron su corona, le rompieron su vara, nomás le dejaron un retazo de tela por no dejar.
Gumercindo.- ¿Todavía con eso?, ¡desde cuando que falleció! ¿Y hasta ahora la entierran? Bueno y tu todavía chillándole como si fueras una de ellas,¡¿Te crees de las damas del gran ducado de Xochimilco?! yo quisiera saber ¿cuánto les costó a los ingleses todo ese relajito?
Lucrecia.- ¡¿Ya vas a empezar con tus preguntas necias?! Estás peor que las agencias encuestadoras que ponen gorro por el teléfono. Nomás andan ideando puras ocurrencias de preguntas, siempre hablan a la hora en la que uno anda más ocupado, ¿ yo quisiera saber pa’que nos sirve tanta preguntadera que hacen?, ¡ah como quitan el tiempo!
Gumercindo.- Válgame, ya no puede uno ni preguntar, ¡luego, luego la violencia! En está vida todo cuesta, solo el burro que trae la carga, sabe lo que pesa.
Lucrecia.- Para tú información la mujer fue la monarca inglesa con más años de reinado, nomás échale 70, de los cuáles vio pasar, conocer y tratar un sin número de líderes mundiales, como este señor que andaba siempre con su puro Winston Churchill, este otro que traía su movida con una artista Guera famosa por enseñar los chones, John F. Kennedy, Mahatma Gandhi, aquel que tenía un sueño, Martín Luther King, Nelson Mandela, y así muchos más. Pero yo no sé pa’qué pierdo tiempo explicándote, ¡hay cosas que no espero entiendas!.
Gumercindo.- Yo no discuto que la señora era una reliquia viviente, ni todo el gentío que conoció, eso no está en cuestión. Pero lo que si está, son los altos costos de mantenimiento que generan los integrantes de la familia real, que finalmente ¡alguien los tiene que pagar! Afortunadamente en nuestro país se pudo deshacer del lastre de la monarquía cuando se derroto al régimen imperialista encabezado por el archiduque Maximiliano de Hasburgo, quien fue juzgado en una corte marcial y mandado a fusilar, tras su muerte se reinstauro el sistema republicano en México, después de 4 años de lucha contra la intervención francesa por un principio de igualdad de leyes, dejamos de mantenerlos, aunque seguimos en esa lucha , ¡yo apenas contigo puedo!
Lucrecia.- ¡Ya basta con tus cuentos del tío Gamboín!
Gumercindo.- Es lo que yo digo,¡ basta de tanto circo! ve a quitarte esos trapos y tráete la cervezas que ¡sobre el muerto, las coronas!






