La agente aduanal Rosa María Alvarado Monroy coincidió en que la autopista Monterrey-Nuevo Laredo ya queda chica para la cantidad de carga y vehículos que transitan diariamente por esa vía.
Señaló que la saturación no solo afecta al transporte carretero, sino también a los automovilistas particulares y a todo el que utiliza esa carretera, por lo que contar con una alternativa se ha convertido en una necesidad prioritaria.
“Para el transporte carretero, para el de las personas, para todo mundo, es una necesidad ya prioritaria porque estás hablando de miles de tráileres, ya es insuficiente”, expresó Alvarado Monroy.
Indicó que es indispensable abrir otra opción, una desviación que no necesariamente llegue hasta la desviación a Saltillo, sino que permita generar otra alternativa de desfogue para el tráfico que se dirige a la frontera.
Explicó que es precisamente en ese tramo donde empieza el embudo y donde se concentra el mayor cuello de botella para el flujo vehicular hacia Nuevo Laredo.
Advirtió que, si a esa saturación se le suma una contingencia por un choque, un derramamiento o una volcadura, la carretera colapsa por completo.
“Si a eso le sumas que hay una contingencia por un choque, un derramamiento, una volcadura, pues se hace aquello un caos y por consecuencia cierran”, dijo Alvarado Monroy.
Destacó que esta petición ya fue llevada a nivel federal y actualmente se encuentra incluida en la lista de peticiones que se analiza en el Senado, con el objetivo de que se contemple una ruta alterna que alivie la carga de la vía actual.








