Trabajar bajo los rayos del sol no es nada sencillo, por lo que quienes deben hacerlo, realizan pausas entre sus jornadas para evitar enfermarse, además de hidratarse lo suficiente
Trabajar bajo un sol de 42 grados con sensación de hasta 45 es el riesgo diario que enfrentan albañiles y trabajadores de la construcción en Nuevo Laredo, quienes han tenido que modificar horarios, hacer pausas bajo la sombra e hidratarse con electrolitos para evitar un golpe de calor.
Con 15 años de experiencia en el oficio, Felipe Sánchez reconoce que el mediodía es la hora más pesada para continuar con la obra.
“Es pesado trabajar en el calor porque el sol es muy fuerte a mediodía, pues para uno un buen rato, porque no te deja trabajar”, relató. Para protegerse, aplica la regla que le enseñaron compañeros que ya han sufrido golpes de calor: pausas cada media hora.
“Lo hago como cada media hora, me asoleo y luego voy, me enfrío poquito a una sombra y así vuelvo a ingresar al trabajo”, explicó Felipe.
El albañil, que se dedica a la colocación de vitropiso, plomería y construcción en general y trabaja por su cuenta junto a dos personas más, asegura que la hidratación es clave. Siempre carga electrolitos y evita el agua helada.
“Hay que tomar mucha agua, de hecho, yo traigo electrolitos, pues me doy mi tiempo y me enfrío un poquito el cuerpo y luego ya me tomo poquita agua, no tan helada, más fresca, porque la temperatura corporal es mucha”, explicó Felipe.
Ante la ola de calor, también ha ajustado su jornada. Aunque normalmente trabaja de 8:00 de la mañana a 6:00 de la tarde, de lunes a domingo, en estos días prefiere extender la labor hasta las 8:00 o 9:00 de la noche, cuando el sol baja y la mezcla de material resiste mejor.
“En estos días como ha estado muy fuerte el sol preferimos trabajar más tarde, hasta las 8:00 o 9:00 de la noche. Nos vamos de aquí porque hay que hacer mezcla y el sol es muy fuerte, entonces ya en la tarde baja y es de la manera que puede avanzar uno más el trabajo”.









