El aumento de migrantes en la frontera de Arizona con México ha generado un llamado urgente a la Casa Blanca por parte de políticos, incluyendo a demócratas, para enviar soldados y recursos con el fin de restablecer la normalidad en el estado, que ha mantenido cerrado uno de sus principales puertos fronterizos.
Los senadores Mark Kelly y Kyrsten Sinema de Arizona urgieron a la Casa Blanca a enviar a la Guardia Nacional a Lukeville, cuyo puerto fronterizo permanece cerrado desde el 4 de diciembre cuando la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) reasignó su personal para ayudar con el procesamiento de migrantes.
Ambos senadores se unieron al llamado hecho por Raúl Grijalva, miembro demócrata de la Cámara de Representantes. Además, la gobernadora demócrata Katie Hobbs lanzó el operativo ‘Secure’ el fin de semana para destinar más recursos estatales y reforzar la seguridad fronteriza con la intención de reabrir el puerto de Lukeville.
Hobbs se unió a líderes del pueblo Tohono O’odham para pedir más recursos al secretario de Seguridad Nacional, Alejandro Mayorkas, para manejar el flujo migratorio en tierras de la reservación indígena.
Las detenciones de migrantes en el sector de Tucson, incluido Lukeville, han aumentado un 140% en los primeros dos meses del año fiscal 2024 en comparación con el mismo período anterior, según datos de la CBP.
El cierre del puerto de Lukeville ha generado una crisis humanitaria y amenaza la seguridad y el comercio en Arizona, lo que ha llevado a Hobbs a pedir a la Casa Blanca más personal, el envío de la Guardia Nacional y el reembolso de los más de 512 millones de dólares gastados por el estado en operaciones fronterizas.
Agentes de la Patrulla Fronteriza expresaron su desmotivación, señalando que la falta de recursos para procesar a los solicitantes de asilo ha descuidado su labor de seguridad en la frontera. Esta situación, si no se aborda adecuadamente, podría persistir y repetirse.









