En medio de una tregua en territorio palestino, el presidente de Israel expresó su descontento hacia el presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, y el primer ministro belga, Alexander De Croo, por sus críticas sobre la guerra en la Franja de Gaza.
El ministro de Asuntos Exteriores israelí, Eli Cohen, anunció que convocará a los embajadores de España y Bélgica para una conversación de «reprimenda». Según Cohen, los líderes belga y español «apoyan al terrorismo» por sus declaraciones críticas sobre la situación en Gaza.
Las críticas de Sánchez, condenando la «matanza indiscriminada de inocentes civiles», y los comentarios de De Croo sobre la falta de una solución militar al conflicto, fueron fuertemente condenados por Netanyahu. Este acusó a los líderes europeos de no responsabilizar plenamente a Hamas por sus «crímenes de lesa humanidad».
El ministro de Asuntos Exteriores español, José Manuel Albares, calificó las acusaciones como «totalmente falsas, fuera de lugar e inaceptables», y aseguró que España responderá de manera oportuna. Albares subrayó la gravedad de las acusaciones al involucrar al presidente del Gobierno, quien representa la presidencia de la Unión Europea en ejercicio.
El momento y lugar de las declaraciones de Sánchez y De Croo en Rafah coincidieron con la liberación de ciudadanos israelíes, lo que suscitó una rápida condena del gobierno israelí, acusándolos de dar «impulso al terrorismo».
Durante su visita a la región, Sánchez reafirmó su apoyo a la creación de dos estados, pero insinuó la posibilidad de que España pueda reconocer de manera unilateral el estado palestino. «El momento ha llegado para que la Unión Europea tome una decisión sobre el reconocimiento del estado palestino», afirmó.
Las tensiones diplomáticas subrayan la complejidad del conflicto, generando desafíos en el camino hacia la paz mientras las naciones buscan soluciones ante opiniones divergentes y fuertes posturas.