Las elecciones recientes en Argentina han generado cambios significativos en el Congreso, lo que ha llevado a una mayor fragmentación en la política del país. Aunque el partido Unión por la Patria (UP), que es peronista y cuyo candidato Sergio Massa ganó la primera vuelta presidencial, sigue siendo la primera minoría en la Cámara de Diputados, perdió 10 escaños y retendrá 108 de las 257 bancas. Esto plantea desafíos para garantizar un quórum suficiente para debatir y aprobar leyes, especialmente si Massa gana en la segunda vuelta.
Por otro lado, el partido La Libertad Avanza (LLA), liderado por Javier Milei, quien competirá en la segunda vuelta electoral, ganó un total de 38 diputados, lo que representa un fuerte aumento desde sus 3 escaños anteriores. En este contexto, la coalición centroderechista Juntos por el Cambio (JxC) también experimentó cambios, con Patricia Bullrich perdiendo en la carrera presidencial y la bancada reteniendo 93 diputados.
La composición de la Cámara de Diputados se completa con representantes de otros partidos, incluidos peronistas disidentes, partidos provinciales y partidos de izquierda.
En el Senado, el peronismo se convirtió en la primera minoría con 34 bancas, mientras que JxC perdió 9 senadurías y quedó con 24. El quórum necesario para deliberar en el Senado es de 37 bancas.
Las elecciones han abierto la puerta a discusiones sobre la dirección futura de Argentina, con el candidato Milei planteando la idea de «terminar con el kirchnerismo», mientras que Massa aboga por un «gobierno de unidad nacional». La lucha se centra en cuestiones de continuidad versus cambio en la política del país.
En este contexto, se espera que tanto Milei como Massa busquen alianzas con otros sectores políticos para asegurar una gobernabilidad efectiva, lo que plantea desafíos debido a las diferencias en sus discursos y enfoques políticos. La situación política en Argentina continuará siendo un tema importante en el período previo a la segunda vuelta electoral y en los próximos años.









