Las fuerzas de defensa de Israel han extendido su ofensiva más allá de la Franja de Gaza, llevando a cabo ataques en Siria y Egipto. En Siria, los principales aeropuertos de Damasco y Aleppo fueron blanco de ataques, lo que resultó en la muerte de un empleado y daños a las pistas de aterrizaje. En Egipto, un misil israelí golpeó una torre de control cerca de la frontera con la Franja de Gaza, causando heridas leves a miembros de las fuerzas de vigilancia fronteriza egipcias.
El conflicto se desató hace dos semanas con la invasión del grupo terrorista Hamás en territorio israelí, en la que murieron al menos 1,400 personas. Los combates continúan en Cisjordania, con alertas por ataques a una mezquita que las fuerzas israelíes alegan que estaba siendo utilizada para preparar un ataque de Hamás.
La escalada del conflicto ha llevado a desplazamientos masivos de población, con al menos 1.4 millones de palestinos desplazados desde el inicio del conflicto, según la Organización de las Naciones Unidas. La situación humanitaria en la región se ha descrito como «catastrófica,» y Hamás informa que 165,000 viviendas resultaron dañadas.
Estados Unidos ha advertido que no dudará en actuar militarmente contra cualquier organización o país que intente expandir el conflicto en Oriente Medio. El secretario de Defensa, Lloyd Austin, anunció un refuerzo de la presencia militar de Estados Unidos en la región debido a las escaladas por parte de Irán y sus afiliados.
La comunidad internacional teme que el conflicto pueda extenderse a otros países de la región, y se han realizado llamados a la desescalada y el cese de hostilidades. Mientras tanto, la ONU ha enviado convoyes de ayuda humanitaria a la Franja de Gaza, aunque las necesidades siguen siendo enormes, con al menos 29 empleados de la agencia de la ONU para los refugiados palestinos (UNRWA) muertos desde el inicio del conflicto.









