Un informe emitido por la oficina del senador estadounidense Chuck Grassley ha destapado una larga historia de funcionarios y agentes antinarcóticos de Estados Unidos que han ignorado la corrupción en México durante décadas. Esta revelación plantea interrogantes sobre la futura cooperación en materia de seguridad entre ambos países.
El informe señala que durante los últimos 40 años, los funcionarios estadounidenses han optado por pasar por alto la corrupción generalizada en México en lugar de abordarla, enfocándose en la cooperación con actores extranjeros en la lucha contra el narcotráfico. Chuck Grassley, copresidente republicano del Comité Senatorial sobre Control Internacional de Narcóticos, ha sido un crítico constante de la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA), acusándola de mala administración de recursos y falta de supervisión en operaciones en el extranjero.
El informe destaca que esta falta de acción ha puesto en riesgo a los agentes estadounidenses y ha dañado la lucha a largo plazo contra los cárteles de la droga. Además, ha tenido costos significativos en términos de vidas humanas y recursos de los contribuyentes.
El caso del exsecretario de Seguridad mexicano Genaro García Luna, condenado por aceptar sobornos del Cartel de Sinaloa, es uno de los ejemplos destacados en el informe. La DEA tenía información que sugería que García Luna colaboraba con el cartel en 2010, pero no compartió esta información con el embajador de Estados Unidos en México en ese momento.
El informe también plantea dudas sobre la efectividad de la Iniciativa Mérida, un programa de ayuda militar de Estados Unidos a México destinado a combatir los cárteles de la droga.
En respuesta al informe, la DEA reafirmó su compromiso de trabajar en cooperación con socios estadounidenses y mexicanos para combatir el narcotráfico y la corrupción pública. Hasta el momento, la presidencia de México no ha emitido comentarios al respecto.
El senador Grassley ha instado al Congreso de Estados Unidos a reevaluar las políticas de cooperación en seguridad con México en el hemisferio occidental, subrayando la necesidad de responsabilizar a las agencias federales estadounidenses y a los funcionarios mexicanos corruptos en la lucha contra los cárteles y la protección de las comunidades. Este informe arroja luz sobre una complicada historia en la cooperación bilateral en materia de narcotráfico y plantea preguntas sobre el futuro de la relación entre Estados Unidos y México en esta lucha.









