Después de la gran marea de visitantes que abarrotó el camposanto durante la jornada principal del Día de Muertos, este lunes el Antiguo Panteón Municipal registró una asistencia moderada, permitiendo un ambiente de mayor tranquilidad y reflexión.
Mientras que ayer domingo las familias abarrotaron los pasillos principales cargadas de flores y ofrendas, hoy la dinámica cambió notablemente.
Los ciudadanos que decidieron posponer su visita encontraron espacios más despejados, ideales para convivir en silencio, recordar anécdotas y mantener viva una de las tradiciones más entrañables de la cultura mexicana en la región fronteriza.
A pesar de la disminución en el número de visitantes en comparación con el día anterior, la atmósfera del panteón no perdió su sentido festivo y comunitario. Diversos puntos del recinto se llenaron de notas musicales gracias a la presencia de agrupaciones norteñas del estilo “fara fara”, así como románticas rondallas que interpretaron melodías tradicionales.
Muchas familias aprovecharon la música para dedicarle a sus difuntos aquellas canciones que en vida solían disfrutar, creando momentos de profunda emotividad bajo el sol de la tarde.
Además, hubo personas que se instalaron en los accesos y pasillos del camposanto, que ayudaron a los visitantes, colaborando en tareas esenciales como la limpieza de tumbas, el retiro de maleza acumulada y el acarreo de agua para llenar los floreros, esto por una módica cantidad.
Esta asistencia comunitaria facilitó la labor de los familiares, especialmente de adultos mayores que acudieron solos a visitar las criptas de sus antepasados.
Las autoridades municipales mantuvieron la vigilancia y el apoyo logístico en el perímetro para garantizar la seguridad de los asistentes y el orden vehicular en las calles aledañas, a pesar de que la afluencia bajó considerablemente, el operativo se mantuvo activo para atender cualquier eventualidad.
Con la conclusión de estas emblemáticas fechas, el Antiguo Panteón Municipal comienza a recuperar su calma habitual, dejando atrás días de intensa actividad, color, música y fervor, consolidándose una vez más como el espacio donde convergen la historia y el recuerdo colectivo de Laredo.








