El oficio de bolero, uno de los más antiguos y que surgiría a la par con el buen vestir masculino, parece enfrentar un cobarde empujón en uno de sus locales más emblemáticos de la ciudad, al ser lapidado y con ello ayudado a desaparecer.
La bolería situada por la avenida Mendoza, entre Arteaga e Independencia, hoy aparece casi destruida apenas al paso de un corto tiempo de haber sido abandonada por los lustradores de calzado, pero mayormente por dañadas por vagos y malvivientes del sector.
“Eran tres los que boleaban ahí, pero de repente, hace dos años, faltó uno y apenas hace unas semanas de pronto se dejó de ver el último de los trabajadores. Ahora ahí aparece abandonado el local”, dijo un comerciante ahí cercano.
La bolería recibía su mayor auge de clientes antes del año 200, cuando fue trasladada la Aduana al Puente III, y ahí llegaban a lustrarse su calzado los administradores de la Aduana, agentes aduanales y empleados del fisco.
EL ANTECEDENTE
El hablar de “congelamiento” en el pago de renta es hablar del pasado y n vestigio de esto se tiene en los comerciantes establecidos junto al antiguo edificio de la Aduana, un beneficio alcanzado hace 20 años.
Con un pago permanente de “renta congelada” de 150 pesos cada tres meses, era como con su servicio la Bolería de la Aduana a cargo de tres trabajadores y más recientemente sólo de uno.
Fue durante la administración de Gobierno Municipal de Daniel Peña Treviño (2005-2007), cuando registró un movimiento adicional las operaciones de la Aduana de Nuevo Laredo, derivado en parte por la dinámica alcanzada al traslado en el 2000 de los servicios hacia el Puente III.









