JOSÉ INÉS FIGUEROA VITELA
Por tres días, Tamaulipas fue algo más que una escala en la agenda presidencial. CLAUDIA SHEINBAUM recorrió Reynosa, Matamoros, Ciudad Victoria, Tampico y Ciudad Madero, acompañada por el gobernador AMÉRICO VILLARREAL, en una gira que llevó vivienda, salud, infraestructura y programas sociales, pero que también dejó señales políticas.
En política, como en la vida, no todo lo importante se dice desde el templete. También habla el acompañamientos, la deferencia, los tiempos y, sobre todo, quién permanece al lado de quién cuando las cámaras están encendidas.
En esta gira presidencial la constante fue CLAUDIA SHEINBAUM junto a AMÉRICO VILLARREAL.
No fue una presencia protocolaria cualquiera; la Presidenta llegó a Tamaulipas con una agenda propia, con información suficiente del estado y de sus necesidades, pero permitió que el gobernador fuera su anfitrión político en una gira de enorme contenido social. Eso tiene una lectura que trasciende las inauguraciones.
CLAUDIA SHEINBAUM ha sido explícita anteriormente al reconocer el trabajo de AMÉRICO VILLARREAL y la coordinación existente entre ambos gobiernos. Incluso destacó que “está trabajando muy bien el gobernador” y que existe mucha coordinación en proyectos estratégicos.
Ahora, esa relación volvió a mostrarse en territorio. Reynosa habló de vivienda. Matamoros recibió beneficios de la política social.
Ciudad Victoria apareció en la ruta de los proyectos estratégicos, particularmente el agua, mientras que Tampico y Ciudad Madero concentraron buena parte del mensaje sanitario con la puesta en marcha de nueva infraestructura hospitalaria.
Y ahí aparece un dato político que conviene no perder de vista. Estamos entrando al tramo donde comenzarán a calentarse las especulaciones sobre las candidaturas de Morena para 2027.
Las alcaldías y las diputaciones estarán inevitablemente en la conversación. Los nombres comenzarán a circular, los grupos empezarán a medir fuerzas y más de alguno intentará convertir una fotografía en una candidatura.
Pero una cosa es lo que se dice en los cafés y otra lo que se decide en las alturas. La gira presidencial deja la impresión de que CLAUDIA SHEINBAUM llega a Tamaulipas suficientemente informada para distinguir entre los aspirantes, los grupos, los intereses y los resultados. No parece una Presidenta que necesite que le cuenten todo.
Y ahí está, quizá, la verdadera deferencia hacia AMÉRICO VILLARREAL. No necesariamente en que la Presidenta vaya a decidir por el gobernador, sino en algo políticamente más significativo: reconocerle interlocución, capacidad y responsabilidad en la construcción de las propuestas que deberán presentarse ante la conducción nacional.
Porque una cosa es tener una recomendación y otra muy distinta tener buenos antecedentes que la respalden.
En Morena, la definición de candidaturas tendrá necesariamente componentes nacionales, encuestas, competitividad, paridad, reglas internas y decisiones partidistas.
Pero en Tamaulipas existe un gobernador que conoce el territorio, conoce a sus cuadros y carga con la responsabilidad política de los resultados. Por eso, la lógica podría ser menos complicada de lo que algunos pretenden hacer creer.
Primero los buenos antecedentes; después los buenos nombres. Y si algo ha dejado claro la Presidenta durante estos tres días, es que observa, escucha y toma nota.
Lo hizo incluso cuando ciudadanos se acercaron a plantearle directamente un reclamo por el caso Dafne. CLAUDIA SHEINBAUM se detuvo, escuchó y ofreció reunirse con la familia de Yanina “N”, una de las detenidas presuntamente involucrada.
Ese episodio retrata también el estilo de conducción presidencial: escuchar antes de concluir. De la misma manera, en política electoral habrá que esperar antes de concluir. Los grupos pueden hacer listas.
Los aspirantes pueden levantar la mano. Los operadores pueden adelantar vísperas. Pero la Presidenta tiene información propia. Y el gobernador tiene la responsabilidad de presentar propuestas con sustento.
La deferencia, entonces, no necesariamente significa una carta blanca. Puede significar algo mucho más interesante: confianza acompañada de responsabilidad.
AMÉRICO VILLARREAL puede tener margen para proponer, pero ese margen estará inevitablemente condicionado por los antecedentes de quienes sean propuestos: su trayectoria, su competitividad, su honestidad, su capacidad y, sobre todo, su posibilidad de representar al movimiento sin convertirse en un problema para él.
Porque si algo ha enseñado la política reciente es que las malas decisiones electorales se pagan después en el ejercicio del gobierno.
Y una Presidenta que se ha mostrado particularmente cuidadosa con la construcción de su proyecto político difícilmente querrá que Tamaulipas sea la excepción.
Mientras llega la hora buena, la fotografía de estos tres días queda como un mensaje bastante claro. CLAUDIA SHEINBAUM conduce. AMÉRICO VILLARREAL propone. Y los aspirantes tendrán que acreditar por qué merecen ser considerados.






