Por primera vez en tres años de conflicto, los presidentes de Ucrania y Rusia podrían verse frente a frente para negociar una posible salida a la guerra. Volodímir Zelenski confirmó este domingo que está dispuesto a reunirse personalmente con Vladimir Putin el 15 de mayo en Estambul, Turquía, pero puso como condición que Rusia respete un alto al fuego de 30 días, comenzando de inmediato.
Esta declaración llega tras la presión directa del presidente estadounidense Donald Trump, quien instó a Zelenski a aceptar la cita sin demora. “No tiene sentido prolongar las masacres”, escribió el líder ucraniano en redes sociales, calificando como una “señal positiva” la disposición de Moscú a dialogar.
El Kremlin aún no ha dado una respuesta oficial sobre la condición impuesta por Kiev. Sin embargo, la propuesta de Putin de negociar “sin condiciones previas” se percibe como una apertura inédita, justo después de que Ucrania y sus aliados europeos lanzaran un ultimátum con amenazas de nuevas sanciones masivas si no se aceptaba una tregua. El presidente turco Recep Tayyip Erdogan, anfitrión del posible encuentro, calificó la situación como un “punto de inflexión histórico” en los esfuerzos de paz. Francia, por su parte, se mostró escéptica: Emmanuel Macron considera la iniciativa rusa como un intento de “ganar tiempo”.
Desde el inicio de la invasión en 2022, Rusia ha tomado el control de aproximadamente el 20% del territorio ucraniano, y las negociaciones bilaterales permanecían estancadas. Esta posible reunión, empujada por la diplomacia internacional y especialmente por Estados Unidos, representa la primera gran oportunidad para frenar el conflicto mediante el diálogo. Mientras tanto, el mundo espera con cautela si el esperado encuentro del jueves marcará un verdadero cambio de rumbo o solo será una estrategia más dentro del juego geopolítico.









