Las bolsas globales, desde Asia hasta Europa y Wall Street, han registrado fuertes caídas debido al temor a una inminente recesión en Estados Unidos y al fortalecimiento del yen. En Wall Street, tanto el Dow Jones como el Nasdaq y el S&P 500 han experimentado pérdidas significativas desde la apertura. El Dow Jones cayó casi un 3%, el Nasdaq un 5.50%, y el S&P 500 un 4%, reflejando un clima de pánico entre los inversores.
En Europa, las principales bolsas también abrieron a la baja, con Fráncfort perdiendo más de un 3%, París un 2.6%, Londres un 2.3%, Madrid un 2.8%, y Milán desplomándose un 4%. Estas caídas han sido impulsadas principalmente por los sectores bancario y tecnológico.
El desencadenante de este colapso ha sido un informe alarmante sobre el empleo en Estados Unidos, que mostró un aumento inesperado en la tasa de desempleo hasta el 4.3% en julio, el nivel más alto desde octubre de 2021. Esto ha llevado a una disminución significativa en los rendimientos de los bonos del gobierno, sugiriendo que la Reserva Federal podría considerar recortes de tasas más agresivos de lo previsto.
En Asia, las pérdidas fueron aún más severas, con el Nikkei 225 de Tokio registrando su mayor caída desde el desplome de 1987, perdiendo un 12.4%. Otros índices asiáticos también sufrieron fuertes descensos, reflejando un clima de aversión al riesgo global.
El panorama económico incierto y las acciones de política monetaria en Estados Unidos están generando preocupaciones generalizadas en los mercados financieros internacionales, con repercusiones significativas en las economías globales y en las decisiones de inversión a nivel mundial.









