La carretera que conecta a Ciudad Anáhuac, Nuevo León, se mantiene como una ruta indispensable y transitada, al fungir como corredor entre dos importantes aduanas: la de Colombia, Nuevo León, y la de Nuevo Laredo, Tamaulipas.
“Hace no mucho se realizaron algunas reparaciones, pero quedaron pendientes puntos críticos como las curvas peligrosas y la falta de señalización”, señaló Israel Gómez, habitante de Ciudad Anáhuac y trabajador en Nuevo Laredo.
Lamentó que esta vía se sume al deterioro generalizado de las carreteras que convergen en Nuevo Laredo, como la Carretera Nacional, la ruta a Piedras Negras, Coahuila, y la Ribereña.
“Es decepcionante que una ciudad como Nuevo Laredo, catalogada como el puerto número uno en comercio internacional y una de las principales generadoras de recaudación fiscal, esté atrapada en un abandono tan notorio en infraestructura carretera”, expresó.
Por su parte, Juan Salas Ramírez, también residente de Ciudad Anáhuac, señaló que a pesar de los frecuentes accidentes —algunos con consecuencias fatales— provocados tanto por el mal estado de la carretera como por el exceso de velocidad, las autoridades no han realizado obras completas ni de calidad.
“Por cuestiones de trabajo transitamos seguido esta ruta. Hemos visto algunos trabajos de rehabilitación, pero también muchos tramos inconclusos, especialmente en las curvas”, indicó.
Añadió que el deterioro se agrava por el tránsito constante de camiones con dobles tolvas que transportan caliche y arena sálica para obras en municipios cercanos, principalmente Nuevo Laredo.









