El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, anunció el 18 de agosto de 2024 que su ejército ha reforzado las posiciones en la región rusa de Kursk, una semana después de lanzar una ofensiva significativa en territorio ruso. Según Zelenski, las tropas ucranianas continúan extendiendo su control en áreas estratégicas, lo que ha generado preocupación en Moscú. El Ministerio de Defensa de Rusia afirmó que han logrado frenar a las fuerzas ucranianas en tres localidades de la región fronteriza.
En paralelo, la situación en la central nuclear de Zaporiyia ha vuelto a encender las alarmas a nivel internacional. La agencia nuclear de Naciones Unidas, el Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA), informó que la seguridad en la planta, que está bajo control ruso, se está deteriorando. Este aviso surge tras un bombardeo en una carretera cercana a la instalación, que parece haber sido causado por un dron con una carga explosiva. Los expertos del OIEA en el sitio inspeccionaron la zona afectada, preocupados por la escalada de los riesgos para la seguridad nuclear.
Mientras tanto, el presidente ruso, Vladimir Putin, ha ordenado a su ejército expulsar a las fuerzas ucranianas del territorio que han invadido, intensificando así el conflicto entre ambas naciones. La situación sigue siendo crítica, y la comunidad internacional observa con creciente preocupación los desarrollos en la región, especialmente en relación con la seguridad nuclear, que podría tener implicaciones catastróficas si no se maneja con cautela.









