El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció la implementación de «aranceles recíprocos» en respuesta a las tasas impuestas por otros países a productos estadounidenses. En un movimiento que podría intensificar la guerra comercial, Trump afirmó que cualquier nación que grave productos de EE.UU. con aranceles elevados enfrentará la misma medida por parte de su administración.
Trump justificó su decisión alegando que muchos aliados comerciales han sido «peores que los enemigos» al imponer impuestos desproporcionados a las exportaciones estadounidenses. Como ejemplo, mencionó a India, que aplica un arancel del 25% a los automóviles estadounidenses, lo que ahora podría ser replicado por EE.UU. También reiteró su postura proteccionista bajo la consigna «Estados Unidos primero», asegurando que su gobierno busca un «campo de juego nivelado» en el comercio global.
Los aranceles impactarán a países emergentes como Brasil y Tailandia, que han utilizado tarifas elevadas para proteger sus economías. Asimismo, EE.UU. impondrá un arancel del 25% a la importación de acero y aluminio sin excepciones, afectando a socios comerciales clave como México y Canadá. Estos dos países, que antes estaban exentos, ahora enfrentan nuevas barreras comerciales en el marco del T-MEC.
La Casa Blanca confirmó que esta política busca, además de equilibrar el comercio, ejercer presión diplomática. En particular, México podría ser objeto de aranceles adicionales si no refuerza sus medidas contra la inmigración ilegal y el tráfico de fentanilo. Con esta estrategia, Trump espera obtener concesiones comerciales y políticas de sus socios estratégicos.
Sin embargo, economistas han advertido que la aplicación de estos aranceles podría desencadenar represalias de otros países y aumentar los costos para los consumidores estadounidenses. Analistas prevén que la inflación, que ya registra un aumento interanual del 3%, podría verse agravada, afectando el bolsillo de los ciudadanos. Algunos sectores, como la agricultura y la manufactura, podrían sufrir el impacto directo de una menor demanda externa.
A pesar de las críticas, Trump defendió su estrategia asegurando que el aumento de aranceles permitirá financiar recortes fiscales y reducir el déficit comercial. Según su asesor económico Kevin Hassett, la idea es que si otros países reducen sus aranceles, EE.UU. haría lo mismo, promoviendo así un comercio más equitativo.
Países afectados analizan respuestas para contrarrestar los efectos de los nuevos aranceles y proteger sus economías. En Canadá, por ejemplo, ya se han registrado llamados a boicots contra productos estadounidenses, lo que podría traducirse en pérdidas comerciales significativas.









