El expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, alzó la voz contra el ataque ruso a Kiev ocurrido este jueves, manifestando su rechazo directo al presidente Vladimir Putin. A través de redes sociales, Trump se mostró frustrado por la escalada militar y urgió a un alto al fuego inmediato: “¡Vladimir, DETENTE! 5,000 soldados mueren cada semana.
¡Hagamos ya el acuerdo de paz!”, escribió, exigiendo cesar la violencia. Sus declaraciones coincidieron con el bombardeo más intenso que ha sufrido la capital ucraniana en meses, donde se reportaron al menos ocho muertos y más de 80 heridos. Rusia lanzó 70 misiles y 145 drones en un ataque que tomó por sorpresa a miles de residentes.
Una de ellas, Anna Balamutova, logró refugiarse junto a sus hijos y asegura que salvaron la vida por milagro. “La gente corría ensangrentada, fue horrible… no tengo palabras para explicar esto”, relató. Mientras tanto, en las calles de Kiev, cuerpos cubiertos por sábanas y escenas de angustia dominaron el paisaje. Algunos residentes, como la abogada Olena Davidiuk, afirmaron que Rusia quiere destruir tanto a los soldados como a los civiles. Moscú, por su parte, sostiene que los objetivos eran militares y asegura que fueron alcanzados. El presidente Volodimir Zelenski, quien se encontraba en Sudáfrica, anunció que regresará de inmediato a Ucrania tras lo ocurrido.
La magnitud del ataque ha reavivado el debate internacional sobre la urgencia de una solución diplomática, más aún tras las críticas de Trump hacia Zelenski por no ceder Crimea como parte de un posible acuerdo de paz. En Kiev, el alcalde Vitali Klitschko decretó un día de luto y confirmó que entre los hospitalizados hay cinco menores. A más de tres años del inicio de la guerra, la seguridad en la capital ucraniana sigue siendo precaria, incluso en zonas que se creían más resguardadas. La devastación provocada por el ataque refuerza los llamados internacionales para detener la guerra antes de que el número de víctimas continúe en aumento.









