En medio de la tensión política por su polémico proyecto de ley de gasto, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lanzó una amenaza directa contra Elon Musk al advertir que evaluará su posible deportación. La confrontación escaló cuando, en declaraciones improvisadas a la prensa frente a la Casa Blanca, Trump aseguró: “No lo sé, tendremos que echar un vistazo”, al ser cuestionado sobre si podría expulsar al empresario sudafricano que se naturalizó estadounidense en 2002.
La amenaza surge luego de que Musk intensificara sus críticas contra la llamada Ley Única, Grande y Hermosa, el megaproyecto de gasto que Trump presiona para que sea aprobado por el Congreso antes del 4 de julio. El CEO de Tesla y SpaceX ha advertido que la iniciativa, que contempla fuertes recortes y nuevas asignaciones, podría incrementar el déficit en 3.3 billones de dólares, además de afectar directamente a la industria de vehículos eléctricos por la eliminación de mandatos y subsidios federales.
Trump no solo sugirió deportar a Musk, sino que también deslizó la posibilidad de ordenar al Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE) que investigue al magnate para revisar los cuantiosos subsidios que sus empresas reciben del gobierno estadounidense. “DOGE es el monstruo que podría devorar a Elon”, ironizó Trump, agregando que sin los apoyos públicos, el empresario “tendría que cerrar su negocio y regresar a Sudáfrica”.
La disputa cobró fuerza después de que Musk insinuara, en redes sociales, que Trump tendría vínculos con los polémicos “archivos Epstein”, acusación que encendió aún más el conflicto. A su vez, Musk contraatacó desde su cuenta de X escribiendo: “Es muy tentador intensificar esto. Es muy, muy tentador. Pero me abstendré por ahora”. Sin embargo, ha prometido que de aprobarse el megaproyecto de Trump, promoverá la creación de un tercer partido político, el Partido de América, para enfrentar la agenda republicana.
Musk también advirtió a los legisladores que respalden la iniciativa que “perderán sus primarias el próximo año si es lo último que hago en esta Tierra”. A la par, Trump aprovechó la disputa para insistir en que la eliminación del mandato de autos eléctricos devolverá a los ciudadanos la libertad de elegir. “No todo el mundo quiere un coche eléctrico. Yo no quiero un coche eléctrico”, dijo Trump, sugiriendo alternativas como los híbridos o incluso autos impulsados por hidrógeno, aunque bromeó sobre los riesgos de explosión.
Mientras Trump visitaba el centro de detención migratoria Alligator Alcatraz en Florida, donde lanzó esta nueva advertencia, la batalla política con Musk añade un ingrediente explosivo a la agenda del mandatario, que busca consolidar su control sobre el Congreso con una reforma presupuestaria que redefine prioridades energéticas y migratorias en plena precampaña electoral.









