España vive una catástrofe tras las peores inundaciones en cinco décadas, que han cobrado la vida de al menos 140 personas y dejado un número significativo de desaparecidos. Estas lluvias torrenciales afectaron especialmente a la Comunidad Valenciana, causando devastación en localidades como Paiporta, donde las corrientes de agua y lodo destruyeron calles y comercios. David Romero, un joven de 27 años residente en Paiporta, expresó la urgente necesidad de ayuda humanitaria, ya que no hay agua potable y la mayoría de los servicios están colapsados. Los esfuerzos de rescate continúan, y las autoridades temen que la cifra de fallecidos aumente debido a la cantidad de personas aún no localizadas.
El presidente Pedro Sánchez ha asegurado que el gobierno utilizará «todos los recursos posibles» para hallar a los desaparecidos y atender a las víctimas. La situación llevó a declarar la Comunidad Valenciana como zona catastrófica, lo cual permitirá agilizar la llegada de fondos para la reconstrucción. Además, el presidente de la región, Carlos Mazón, ya anunció una ayuda de emergencia de 250 millones de euros para los afectados. Por su parte, la agencia de meteorología Aemet mantiene una alerta roja en Castellón y recomienda a la población evitar desplazamientos, ya que el fenómeno climático, conocido como “gota fría”, sigue representando un peligro.
Los daños materiales son inmensos: decenas de miles de personas siguen sin electricidad y numerosas carreteras permanecen bloqueadas por escombros y vehículos arrastrados por las aguas. Incluso el tren de alta velocidad entre Madrid y Valencia se mantendrá inoperativo durante al menos tres semanas. En poblaciones como Sedaví, los habitantes aún tratan de procesar lo sucedido. Eliu Sánchez, un residente de esta localidad, relató la desesperación al ver cómo la corriente arrastraba a un joven que intentó escapar saltando entre vehículos. «Fue una pesadilla», comentó, reflejando el horror de esa noche.
Las precipitaciones alcanzaron niveles históricos, con más de 491 mm en Chiva, el equivalente a un año de lluvias en una sola noche. La prensa española ha bautizado el evento como «las inundaciones del siglo», y los expertos advierten que estas catástrofes serán más frecuentes debido al cambio climático. Ernesto Rodríguez Camino, de la Asociación Meteorológica Española, señaló que la intensificación de fenómenos como olas de calor y lluvias torrenciales es una señal del impacto creciente de la crisis climática en el Mediterráneo, lo que subraya la necesidad de preparar mejor a las poblaciones para estos eventos extremos.









