El Paquete Económico 2024 presenta un pronóstico sorprendente en lo que respecta a la recaudación por el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) de combustibles en México. Se espera que esta recaudación alcance una cifra sin precedentes: 456 mil 389 millones de pesos. Este monto representa un aumento impresionante del 54.4% en comparación con años anteriores y constituirá el 6.2% de los ingresos totales del sector público. Es importante destacar que esta será la proporción más alta desde el año 2002, cuando alcanzó un 8.1% de los ingresos.
Este incremento en la recaudación por IEPS de gasolinas es parte de un patrón positivo que ha persistido durante cinco de los últimos seis años. En términos acumulados, se espera que alcance la asombrosa cifra de 1.676 billones de pesos en el balance sexenal. Este incremento representa un aumento del 45% en términos reales en comparación con los 1.155 billones de pesos obtenidos durante el sexenio anterior, marcando así la cifra más alta en los últimos cinco sexenios.
El gobierno tiene grandes expectativas para el IEPS de combustibles en 2024, ya que se prevé que compense la disminución en los ingresos petroleros. Se proyecta un aumento de 161 mil millones de pesos en este impuesto, mientras que se espera compensar la merma de 133 mil millones de pesos en los ingresos por crudo.
Este fenómeno también se relaciona con la política gubernamental de utilizar la cuota del IEPS de combustibles como un «amortiguador» del precio internacional de los combustibles. Esta estrategia se ha implementado desde 2017 para evitar que los movimientos de los precios internacionales se traduzcan en aumentos bruscos en los precios de la gasolina en el país. La mayor parte de los combustibles consumidos en México son importados, lo que hace que los precios internos estén vinculados a los mercados internacionales.
El mecanismo de la cuota del IEPS funciona de la siguiente manera: cuando los precios internacionales del petróleo aumentan, el gobierno incrementa el estímulo fiscal a las gasolinas para que los precios al público suban gradualmente. Esto, en la práctica, significa un menor cobro de la cuota del IEPS a los consumidores y, por lo tanto, una carga fiscal reducida en las gasolinas.
Por otro lado, cuando el precio internacional del petróleo disminuye, los costos internos de las gasolinas también bajan, lo que permite al gobierno reducir los estímulos fiscales. Esto se traduce en un mayor cobro de la cuota del IEPS a los consumidores. Esta estrategia proporciona una herramienta flexible para gestionar los precios de los combustibles y mantener la estabilidad económica en el país.









