Texas ha instalado una tercera barrera de alambre de navajas en el río Bravo, a lo largo de la frontera con México, a pesar de las órdenes del Gobierno del presidente Joe Biden y de la Suprema Corte de Estados Unidos para su retiro. Esta acción ha sido criticada por el Gobierno mexicano y activistas, quienes denuncian los graves riesgos para los migrantes. Las barreras hieren a quienes intentan cruzarlas y los obligan a buscar rutas más peligrosas, exponiéndolos a la delincuencia organizada.
Las tensiones entre México y Texas se intensificaron desde julio de 2023, cuando se colocaron las primeras barreras de alambre y boyas en el río Bravo. El presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, ha calificado estas acciones de «inhumanas» y las ha atribuido a la campaña electoral estadounidense de 2024. Texas ha desafiado tanto las órdenes federales como las protestas diplomáticas, manteniendo las barreras a pesar de los incidentes, como el ahogamiento de una mujer y sus hijos en enero de 2024 al intentar cruzar el río.









