Con una sequía a cuestas desde el mes de septiembre pasado, el sector ganadero consideró que aun cuando la región sobrevive con características de una evadida declaratoria de zona de siniestro, el Gobierno Federal se sostiene en su renuencia a dicha toma de decisión.
“La última lluvia fue en septiembre del año pasado, mientras que en los meses siguientes apenas los serenos matutinos dejaron humedad en el campo de la región”, dijo Felipe Javier Fernández Martínez, presidente de la Asociación Ganadera de Nuevo Laredo-Cd. Guerrero.
La sequía afecta ya algunas otras entidades del país y entre ellas Tamaulipas, en donde el Distrito Agrícola 156 presenta un grave déficit de agua, derivado de la prolongada falta de lluvias, dijo.
Abundó al citar que los formatos de la Federación son muy exigentes para declarar una zona de siniestro, por eso se desiste de solicitar ese apoyo y se opta mejor por redoblar esfuerzos para sacar adelante el ganado y el campo.
Expuso que los gastos más fuertes son en la compra de suplemento de alimento y el acarreo de agua, luego que el campo dejó de producir zacate para el ganado y las presas aparecen en su mayoría secas.
“El gasto económico es fuerte y la capacidad se reduce y lo que ahorita pudiera levantarnos un poco la economía seria la exportación de bovino hacia los Estados Unidos, cuyo precio de alrededor de 1.60 dólares la libra y que aun cuando dista de ser la mejor oferta, pero alivia”, comentó.
Rechazó que la tensión que vive el productor pudiera en un momento atraer las ventas de pánico de ganado y que la cifra de exportación que existe es parte natural de la exportación.









