Dos personas murieron y una catedral ortodoxa fue destruida en Odesa, Ucrania, en ataques nocturnos llevados a cabo por Rusia.
Las autoridades ucranianas informaron que se lanzaron 19 misiles desde tierra, mar y aire, de los cuales nueve fueron derribados. En estos ataques también resultaron heridas 22 personas, incluyendo cuatro menores de edad.
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, prometió «represalias» contra Moscú como consecuencia de estos ataques, que consideró como misiles contra ciudades pacíficas y una catedral. La Catedral de la Transfiguración, que tenía protección de la Unesco, fue destruida, y la cancillería ucraniana condenó esto como un «crimen de guerra».
Moscú, por su parte, afirmó haber alcanzado todos los objetivos marcados en Odesa y señaló que atacaron «instalaciones donde se estaban preparando actos terroristas contra la Federación Rusa por medio de embarcaciones no tripuladas».
La Unesco condenó los «brutales bombardeos» rusos en Odesa, que impactaron sitios del centro declarado patrimonio mundial de la humanidad. La directora general de la Unesco denunció estas destrucciones como una nueva escalada de la violencia contra el patrimonio cultural de Ucrania.
Además, Rusia afirmó que había «neutralizado» dos drones ucranianos en Moscú y frustrado un «acto terrorista» en la capital rusa. Un dron se estrelló cerca del Ministerio de Defensa ruso, mientras otro impactó un centro financiero cerca de una de las principales vías de Moscú. El Ministerio de Defensa ruso reportó que no hubo víctimas en estos incidentes.









