Estados Unidos ha acusado a Rusia de violar la prohibición internacional de armas químicas en la guerra de Ucrania, desplegando el agente asfixiante cloropicrina contra las tropas ucranianas y utilizando sustancias antidisturbios como «método de guerra». Este acto desafiante no es nuevo, ya que se alega que Moscú ha empleado tácticas similares en incidentes anteriores, como el envenenamiento del difunto líder opositor ruso Alexei Navalny en 2020 y el ataque a Sergei Skripal y su hija Yulia en 2018 con el agente nervioso Novichok.
El uso de cloropicrina, catalogada como un agente asfixiante prohibido por la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ), evidencia un claro desprecio por los acuerdos internacionales, como la Convención sobre Armas Químicas (CAQ) de 1993. A pesar de las prohibiciones establecidas por la comunidad internacional, Rusia ha continuado su uso de armas químicas, incluso en medio de intensos conflictos.
El Departamento de Estado de EE. UU. ha anunciado su determinación de que el uso de cloropicrina por parte de Rusia contra las tropas ucranianas viola la CAQ. Además, se ha afirmado que Rusia ha infringido la prohibición de la CAQ sobre el uso de agentes antidisturbios como táctica de guerra. Esta escalada en el uso de armas químicas plantea graves preocupaciones sobre el cumplimiento de los tratados internacionales y subraya la urgente necesidad de abordar estas violaciones de manera decisiva.









