La espiral en precios que comenzó a ocasionar la reciente alza en el costo del diésel, entre ellos los comestibles, propició que la Cámara Nacional de la Industria Restaurantera y Alimentos Condimentados (Canirac) tenga contemplada como defensa la aplicación de ajustes.
“Los restaurantes no hacemos un aumento en los precios por reflejo inmediato. Los negocios que están subiendo ahorita es del alza de enero, la que nos aguantamos unos meses y subimos después de la cuesta”, declaró Perseo Romero Vedia, presidente de la Canirac.
Al hacerle saber sobre los nuevos precios en algunos negocios de venta de comida, no lo descartó, al argumentarlo como una reacción a los incrementos acumulados durante el año pasado.
Precisó que, para hacer frente a las variantes de precios en la materia prima, normalmente es en los meses de enero y febrero cuando se hace un reacomodo en los costos de venta para recuperar desventajas.
“Muy seguramente el restaurante donde fueron observados esos nuevos precios, serían por el cambio de año, pero unos lo hacen en diciembre y otros en febrero o marzo”, sostuvo Romero Vedia.
Consideró sumamente importante alcanzar un freno en el precio del diésel o al menos no caer en la especulación, que son las razones por las que han sobrevenido aumentos. Sin embargo, el costo del carburante desprende de los precios internacionales.
Se pudo constatar que algunos restaurantes, desde finales de la semana pasada establecieron nuevos precios en el menú, pero según sería efecto de recuperación de la inflación con que cerró el año próximo anterior.








