Élisabeth Borne, la primera ministra francesa, presentó su renuncia al presidente Emmanuel Macron, desencadenando especulaciones sobre una posible reestructuración profunda del gobierno para revitalizar el segundo mandato del líder centrista.
Macron expresó su gratitud hacia Borne por su ejemplar servicio a la nación tras aceptar su dimisión en una red social.
Borne, una funcionaria tecnócrata, asumió como primera ministra en mayo de 2022, convirtiéndose en la segunda mujer en liderar el gobierno francés. Su mandato, que duró 20 meses, estuvo caracterizado por una alta tensión política, especialmente durante la controvertida reforma de pensiones impuesta por decreto y disturbios urbanos a mediados de 2023.
A pesar de este período tumultuoso, la aprobación de una reforma migratoria en diciembre, aunque dividiera al oficialismo, fue vista como una victoria por la extrema derecha.
En su carta de dimisión, Borne, de 62 años, resaltó la importancia de continuar con las reformas para el país.
La elección de su sucesor se percibe como crucial para mantener la delicada alianza centrista de Macron, particularmente en un contexto de opinión pública que muestra una inclinación hacia la derecha. Gabriel Attal, ministro de Educación y posible favorito para suceder a Borne, se convertiría, a sus 34 años, en el jefe de gobierno más joven de la historia de Francia y el primer líder abiertamente homosexual.
Las elecciones al Parlamento Europeo en junio de 2024 servirán como un indicador clave para evaluar esta reorganización. Según sondeos, el partido de extrema derecha, Agrupación Nacional, lidera las encuestas, seguido por el partido de Macron, en un contexto donde la opinión pública parece estar más orientada hacia la derecha.









