El Centro de Rehabilitación CERAC, en colaboración con el Instituto Tamaulipeco de Educación para Adultos (ITEA), implementa con gran éxito un programa de alfabetización único en el estado, especialmente diseñado para personas con alguna condición especial.
Este proyecto pionero aquí permite a los beneficiarios no solo aprender a leer y escribir, sino también concluir su educación primaria o secundaria con conocimientos reales y útiles para su vida diaria.
“El programa que tenemos con el ITEA es muy novedoso y está dando muy buen resultado. Se forma un grupo especial solo para muchachos con condición especial; ellos vienen los martes a impartir clases y entre semana se refuerza las lecciones”, explicó Alma Rosa Luján, presidenta del Patronato de CERAC.
Comentó que a diferencia del sistema tradicional, donde los alumnos con discapacidad muchas veces reciben certificados sin haber adquirido las competencias básicas, este modelo educativo avanza por materias específicas.
Cada alumno progresa a su propio ritmo, asegurando un aprendizaje auténtico y significativo.
“Hemos tenido casos de jóvenes que ya contaban con un certificado de secundaria, pero no sabían leer ni escribir. Hoy, gracias al programa del ITEA, están siendo alfabetizados”, agregó.
Actualmente, dijo hay 27 personas inscritas, divididas en grupos de acuerdo con sus habilidades de comunicación. Algunos pueden expresarse verbalmente, otros no, y cada grupo avanza de manera adaptada a sus necesidades.
No existe límite de edad, y mientras los participantes puedan seguir instrucciones básicas, tienen la oportunidad de desarrollarse académicamente.
Mencionó que la evaluación inicial está a cargo del ITEA, que determina el nivel educativo adecuado para cada estudiante, sin importar los certificados previos que puedan tener.
“Lo importante no es cuánto tiempo se tarde, sino que realmente aprendan”, enfatizó. Incluso dijo que familiares de los alumnos, como una madre que no sabía leer ni escribir, se han unido al programa, demostrando que el acceso a la educación digna no tiene restricciones.
“Es un programa piloto que está dando excelentes resultados y nos llena de ilusión, porque es una manera digna de enseñar, respetando la condición y capacidad de cada persona. Creo que esta es la forma correcta de tratarlos”, concluyó.










