La reciente suspensión de exportaciones de ganado bovino, que redirigió la producción hacia el mercado nacional, no ha traído la baja de precios que se esperaba.
Por el contrario, productores ganaderos denuncian que los intermediarios han aprovechado la situación para especular, provocando que los precios de la carne se mantengan elevados en los centros comerciales.
Juan Dagoberto Martínez Ortiz, productor local, señaló que la intervención de los acopiadores ha distorsionado el mercado.
“Al quedarse el ganado en el país, lo lógico era que bajara de precio, pero los intermediarios jugaron su papel de especulación, afectando tanto al productor como al consumidor”, expresó.
De acuerdo con los ganaderos, la diferencia entre el precio de venta en canal y el que paga el consumidor final es desproporcionada.
“Vendemos la canal apenas al 20 por ciento del valor al público. Mientras uno de los cortes se ofrece en 250 pesos por kilo, nosotros recibimos mucho menos”, lamentó Martínez Ortiz.
Por su parte, el productor Felipe Javier Fernández Martínez explicó que, aunque el consumo local de carne no ha disminuido, los precios se mantienen altos debido al control que ejercen los intermediarios y acopiadores.
En la actualidad, los costos rondan los 275 pesos por kilo en cortes populares, 60 pesos la cabeza de res, 142.90 pesos la carne molida y hasta 350 pesos el kilo de T-Bone.
Los productores coincidieron en que la especulación predomina sobre la oferta y la demanda reales, pues quienes traen carne del interior del país han acaparado el mercado local.
Algunos cortes llegan incluso a los 375 pesos por kilo, mientras que la fajita americana alcanza los 450 pesos, dependiendo del establecimiento.









