De asombro y enojo para el consumidor, le refleja la escalada de precios que sigue en aumento apenas iniciado el año, esto como un reflejo del peor índice de precios registrado el pasado mes de noviembre al alcanzar un 7.37 por ciento.
Esto era de esperarse, pues el pasado año la inflación se ubicó en 8.1 por ciento de acuerdo al historial de datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), dijo el economista José Alberto Martínez.
Hizo saber que, en plena recuperación de la crisis económica propiciada por el coronavirus, el encarecimiento de los alimentos, particularmente ha impulso al indicador con porcentajes nada halagadores.
“Es claro que la inflación se ha acelerado más de lo esperado por analistas y muy por encima de los pronósticos del Banco de México que situaban el índice de precios en un 3 por ciento por ciento. Y he ahí la escalada de precios”, asentó.
LOS PRECIOS Y LAS QUEJAS
Entrevistadas algunas amas de casa y comerciantes en alimentos, calificaron de sorprendente los cambios bruscos que han tendido la mayoría de los productos básicos, aquellos que integraban la desaparecida “canasta básica”.
Apenas dos meses atrás, el precio del aguacate era de 56 pesos y de pronto subió a 70 pesos; la cebolla de 26 pesos se situó en 36 pesos; el precio del tomate “desbordó” en 26 pesos luego que semanas anteriores estuvo en venta al público hasta en 9.90.
“Fui a Soriana a comprar algo de mandado para la semana y quedé asombrados que precio del huevo está en 80 pesos el kilogramo, el del tomate a 50 pesos kilo, el limón en 70 pesos. Toda la canasta básica subió entre 200 y 300 por ciento”, dijo.
Otros precios en productos de alto consumo por las familias y que fueron ajustados; la papa pasó de 16 hasta 23 pesos; el chile serrano de 29 llegó a 50 y actualmente está en 69 pesos, en tanto que el tipo jalapeño es de 16 cuando costaba nueve pesos.









