Según las autoridades de Estados Unidos, en los últimos nueve meses se han registrado 82 mil encuentros de menores no acompañados en la frontera sur del país. Estos niños y adolescentes, que viajan solos en busca de reunirse con familiares, enfrentan un proceso riguroso de detención y evaluación por parte de la Patrulla Fronteriza y el Departamento de Salud y Servicios Humanos.
El agente Orlando Marrero-Rubio explica que al encontrar a un menor, primero se asegura su seguridad y alimentación, seguido de una evaluación médica. Posteriormente, se contacta al Departamento de Salud para determinar la custodia del menor. La mayoría de estos niños traen información de un familiar en Estados Unidos, pero no se entregan a dicho familiar sin una comprobación legal.
Los riesgos para los menores migrantes son significativos, y la Patrulla Fronteriza presta especial atención a su cuidado. Algunos menores, incluso de tan solo tres años, llegan solos a la frontera con información de familiares en Estados Unidos. Aquellos sin identificación o familiares en el país son enviados a albergues u orfanatos.
En algunos casos, los menores son repatriados a sus países de origen si se verifica que tienen familiares allí que puedan hacerse cargo de ellos. Los países de origen más comunes de estos menores son Guatemala, México y Honduras.









