En una manifestación que ha captado la atención de la ciudadanía, integrantes de la Sección 22 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) quemaron propaganda política en las calles de Oaxaca. Este acto, que tuvo lugar durante el segundo día de su plantón en la capital, generó una espesa columna de humo negro que invadió el centro histórico de la ciudad, así como otras zonas de la metrópoli.
Los maestros, pertenecientes a la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), se organizaron en brigadas para retirar, acopiar y quemar lonas y pendones de plástico pertenecientes a las campañas políticas de diversos candidatos y candidatas. Este acto de protesta se llevó a cabo frente al Palacio de Gobierno, donde se ha establecido el campamento central del magisterio.
El objetivo de los sindicalistas no se limitó a la quema de propaganda en lugares públicos, sino que también incluyó intentos de allanar instalaciones de partidos políticos y casas de campaña. Sin embargo, solo lograron ingresar a una de estas ubicaciones. Las acciones fueron parte de un acuerdo de la brigada magisterial y se replicaron en distintos puntos de la zona metropolitana de Oaxaca.
Este movimiento forma parte de un paro indefinido de labores que involucra a los 80,000 agremiados de la Sección 22 del SNTE-CNTE, afectando a casi un millón de alumnos en 13 niveles escolares. La protesta responde a una serie de demandas y rechazos, incluyendo un reciente incremento salarial que la CNTE ha considerado insuficiente, llevando a los maestros a la calle para hacer escuchar sus exigencias.
Se espera que la jornada de movilización termine alrededor de las tres de la tarde, momento en el que los manifestantes se reunirán nuevamente en el plantón para pasar lista y planear las acciones futuras. Este tipo de manifestaciones no son nuevas para la Sección 22, conocida por su militancia activa y su disposición a emplear métodos de presión extremos para lograr sus objetivos.
La quema de propaganda política es una muestra más del descontento y la frustración que prevalecen entre los maestros oaxaqueños, quienes buscan no solo mejoras salariales, sino también una reforma educativa más justa y equitativa. La situación en Oaxaca es un reflejo de la tensa relación entre el gobierno y el magisterio, un conflicto que sigue sin encontrar una solución definitiva y que mantiene a miles de estudiantes sin clases, afectando así la educación de generaciones enteras.









