JOSÉ INÉS FIGUEROA VITELA
I niciamos un nuevo año con grandes expectativas que algunos llaman esperanza. En el 2025 se consumaron acciones del interés colectivo que respondieron a aspiraciones largamente acariciadas, como plataforma a la consumación de acciones para la satisfacción colectiva.
Remontando las trampas y obstáculos tendidos por los enemigos de la sociedad, la patria y el estado como tales, para renovar el Poder Judicial y refrescar las fiscalías, así como los entes fiscalizadores, sacudiéndoles de ataduras heredadas de un pasado tortuoso.
Pero el éxito en el fortalecimiento de las instituciones, desde sus cúpulas, no se puede medir hasta ver si las consecuencias de tales logros, en los que la ciudadanía respondió al llamado de los liderazgos, en efecto cumplen su cometido.
Y la primera resultante tendría que ser la aplicación de la ley en contra de los depredadores del presupuesto, autores del estancamiento y la destrucción de la infraestructura pública, así como del abandono social característico del pasado sexenio.
El anterior Fiscal Anticorrupción inició la consignación de expedientes y logró las primeras acciones jurisdiccionales; el mismo JESÚS EDUARDO GOVEA OROZCO, ahora como Fiscal General debe dar todo su apoyo a la institución que dejó y remontar las trabas que a discreción ejerció su antecesor hasta el mes pasado.
Aunque de alguna manera la vena delincuencial de IRVING BARRIOS endulzó los oídos de sus jefes en turno, no fue precisamente un secreto la forma como obstruyó la persecución de los delitos endosables a su patrón de siempre, el PAN y su personificación más perversa en el exgobernador prófugo.
Ese es el reto de este año que inicia para las instituciones jurisdiccionales, de cara a la expectativa ciudadana.
Ahora sí ya no tiene a quién echarle la culpa, porque hasta los polvos de aquellos lodos que permanecen incrustados en fiscalías y tribunales, dependen en su permanencia del nuevo orden; el daño que puedan hacer a futuro ya es responsabilidad de “los nuevos”.
La Fiscalía es un ente autónomo y la estructura judicial es un tercer Poder; la afinidad con el Ejecutivo y el Legislativo solo puede servir para apoyarse mutuamente en el cumplimiento de sus responsabilidades primarias, que no pueden ser otras a las del colectivo ciudadano.
Las responsabilidades son individuales, desde las cúpulas hacia el universo de potestades, pero además desde estas, hasta el más sencillo -en facultades- de sus colaboradores.
Claro la sociedad demanda obras, desarrollo, economía, impulso a los sectores más vulnerables, oportunidades de crecimiento, paz y convivencia armónica, que parten, todas, de la seguridad y la justicia.
Por eso estos dos últimos factores son fundamentales en las expectativas del año que iniciamos, dentro del proceso que tuvo su etapa previa en la renovación de las estructuras jurisdiccionales.
Para que la justicia se considere consumada, debe remontarse la impunidad; también el imperio del estado de derecho es condicionante para el estado de paz y convivencia armónica social, visto al reflejo de la seguridad pública efectiva.
Para que cada quien tenga lo que en derecho le corresponde, es necesario que cada cual haga lo que en responsabilidad le compete, así en el gobierno, como en la sociedad.
Las condiciones finalmente están dadas; vamos de frente a concretarlo; que nadie se quede fuera.
Ayer se conmemoró el Día del Periodista en México; hoy lo celebramos en Victoria capital, como es tradición, en misa y convivio con el señor Obispo Monseñor OSCAR TAMEZ VILLARREAL; luego seguramente habrá algún encuentro con el Gobernador AMÉRICO y su comunicador en Jefe PACO CUÉLLAR.
Mucho que celebrar y otros por recordar tras su partida de este plano; el último, nuestro amigo y compañero DANIEL VEGA (q.e.p.d.), a cuyos deudos reiteramos nuestras condolencias desde este espacio.








