JOSÉ INÉS FIGUEROA VITELA
El de ANDRÉS MANUEL LÓPEZ OBRADOR siempre fue el Plan C… y le funcionó.
La ciudadanía confirmó que los grupos de privilegio estaban operando para recuperar sus canonjías y se volcó en las urnas, para asegurarse que el Movimiento de la Cuarta Transformación tuviera tantos votos, como fueran necesarios para alcanzar las dos terceras partes en las Cámaras que le permitieran hacer las reformas estructurales, postergadas por aquellos.
Ahora de lo que se trata, es de redireccionar amplias manchas del presupuesto que se encuentran perdidas en las burocracias doradas, hechas para la complicidad en el viejo sistema corrupto y corruptor, que ya no son necesarias en el nuevo orden, pero los dineros sí, para sostener y ampliar la justicia social hacia quienes menos tienen.
Para este día está anunciada la develación del Plan B de la Presidenta CLAUDIA SHEINBAUM, sobre lo que ha adelantado, se tratan las reformas secundarias que impacten la operación de Congresos Locales y ayuntamientos, en el mismo tenor de ajustar el gasto público para favorecer los programas y la infraestructura social, aunado a la mayor participación ciudadana dispuesta.
El diputado Presidente del Congreso Local, HUMBERTO PRIETO HERRERA, en entrevista recordó que el legislativo tamaulipeco se encuentra entre los de menor gasto a nivel nacional y los emolumentos de los integrantes de la legislatura, se ubican en la media, justamente, pero siempre habrá nichos de oportunidad por explorar en la convocatoria presidencial.
Evidentemente, el nuevo Plan B Nacional descansará en las legislaturas locales y sobrarán las resistencias, entre los presuntos convocados, desde el momento que les impacta directamente, como en el caso de los partidos, a quienes el Plan A les pegaba de frente.
Las prerrogativas y los escaños de representación proporcional se convirtieron en el motivo de subsistencia de los institutos políticos en nuestro país y es precisamente por donde se esperaba iniciar el movimiento transformador.
En el caso de Tamaulipas, donde solo los cuatro estados más pequeños del país, con mucha menor población, ciudades y extensión territorial, se encuentran por debajo en el ejercicio presupuestal para su operación legislativa, los márgenes de acoplamiento a la convocatoria presidencial resultarán menores, difuminando las resistencias.
En las tablas exhibidas durante La Mañanera se precisó que, de repartir el presupuesto que se ejerce este año, entre el número de diputados, en Baja California cada legislador cuesta 34.8 millones de pesos, mientras en Colima cuestan 5.1 millones de pesos.
Baja tiene una población muy similar a la de Tamaulipas, donde de esa fórmula resulta que los legisladores tamaulipecos cuestan 8.6 millones; en el comparativo con Colima, el estado occidental tiene un séptimo de la población de Baja y Tamaulipas; territorialmente la diferencia es mucho mayor.
El Congreso de Tamaulipas se destaca por ser uno de los más económicos del país, ocupando el lugar 23 a nivel nacional en gasto. No obstante, de ser uno de los más “baratos”, ha mantenido alta productividad y eficiencia, destacó el líder camaral doméstico, con sobradas referencias.
El grito en el cielo aquí, tal vez lo pongan en los cabildos, pues caso contrario, Tamaulipas se ubica como el estado donde se pagan los más alto emolumentos del país, en los ayuntamientos con sus cuerpos edilicios.
De acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) levantada por el INEGI, las entidades federativas con mejores salarios promedio para Presidentes y Autoridades Municipales el año pasado, fueron Tamaulipas (80 mil pesos), Yucatán (50 mil pesos) y Aguascalientes (32 mil pesos), en lo que inciden las pequeñas municipalidades, cuyos pagos son menores y atemperan el nivel de los más altos.
Comparando el primer trimestre de 2021 y el primer trimestre de 2025, las variaciones salariales positivas fueron mayores precisamente en Tamaulipas y Yucatán con un aumento de $70.9k MX (783%) y $34.8k MX (230%), respectivamente, concluye el estudio público.
Eso también tiene una explicación, en la diversidad geográfica, la cantidad de ciudades “grandes” y lo que representan operar en la frontera, pero en el aquí y ahora, a fuerza de desencajar en los objetivos centrales, podría generar algún choque con los presuntos interesados.
Hay municipios donde regidores y síndicos -no se diga alcaldes-, ganan más que los diputados y que la Presidenta de la República misma, lo que en las primicias del aquí y ahora no encuentran justificación para el tope del ingreso de la máxima figura gubernamental del país. El Plan B apenas inicia, pero el C ya se encuentra avanzado.
El que tenga oídos que oiga; quien tenga ojos, que vea y a quien aún le camine la ardilla, saque sus conclusiones.







