JOSÉ INÉS FIGUEROA VITELA
El horizonte electoral, entre los presuntos actores de temporada, es visto en función de las muy particulares aspiraciones, que algunos llaman apetitos personales.
Para los efectos del partido en el gobierno y los aliados, sus personajes han catalizado las primicias de la no reelección, el rechazo al nepotismo y la alineación con los principios superiores del Movimiento, a como mejor se les ha acomodado en sus rutas trazadas.
Nunca se refieren a ellos las prohibiciones expresas y así, quienes están en condición de excepción, se mantienen haciendo cuentas de “lo que se ve venir”, con la seguridad de que serán nominados y electos, por las inercias del lopezobradorismo hecho al sheinbaunismo, como uno solo.
Igual en la oposición ya se treparon a la ola de la desinformación, el descrédito, la descalificación de todo lo que huela a MORENA y sus gobiernos, seguros que de esa manera van a acicatear un mal humor social, similar al que los echó del gobierno, hasta el punto de no encontrar el camino de regreso.
En la jornada danzan los alcaldes que buscan reelegirse y quienes, sin derecho legal a ello, igual repiten la vieja intención de prolongarse en el poder a través de interpósitas personas; tan vieja, como ineficaz la medida.
Ni en los tiempos del unipartidismo, cuando el Presidente de la República tenía la potestad de designar a su sucesor, hubo Ejecutivo alguno que se mantuviera bajo la égida de su antecesor, como siempre fue la intención.
En el juego de las potestades, desde entonces existía, y aún aplica hoy, otra máxima de corte universal que los actores, las más de las veces, se han negado a acatar: alcalde no pone alcalde.
Podemos mencionar solo 43 casos, equivalentes al número total de municipalidades en juego en Tamaulipas, para las elecciones del año entrante, pero siempre el botón de muestra servirá de referencia para ilustrar el resto.
En el municipio de Altamira, la opinión pública local tan se sorprendió cuando desapareció de la escena pública la diputada federal BLANCA NARRÓ PANAMEÑO, como cuando recién regresó a los eventos públicos, de los que se había visto alejada.
Evidentemente, hubo un momento en que el alcalde, ARMANDO MARTÍNEZ MANRIQUE, que en un inicio la convidaba a sus eventos, la consideró una amenaza para sus planes sucesorios, y dejó de convocarla.
Pero la legisladora federal no dejó de cumplir con sus responsabilidades como representante popular y, sin hacer mucho ruido, se ha mantenido cercana a su distrito, visitando barrios y rancherías, entre otros, dentro del municipio de Altamira, que es donde ha pasado la mayor parte de su vida laboral y familiar.
Por eso, sean cuales sean las intenciones del Presidente Municipal altamirense, para la promoción de la candidatura de quien ha de relevarle en el cargo, llegado el momento, el nombre de NARRO PANAMEÑO no solo no será de descartarse, sino que tiene altas posibilidades de conseguir la estafeta del partido.
En el amplio espectro de la clase política, existen quienes toman la referencia de los yerros, los excesos, los desvíos del pasado, como una enseñanza de lo que no debe hacerse, para marcar la diferencia y prestigiar la causa de sus militancias o, simplemente, para no meterse en los problemas que luego tienen aquellos.
Otras personas hacen escuela de precisamente de esas prácticas, compartiendo la vena y la tripa de lo torcido y la insaciedad que deja el mal año de sus panzas aventureras. Son las menos e igual tienen un destino conocido.
MORENA ya dejó constancia que a la hora de sancionar el mal desempeño de los servidores públicos, no importa el color, sexo, religión, estatura, no importa nada; trátese de quien se trate, quien lo amerita, será sentado en el banquillo de los acusados.
Que se cuiden esos alcaldes y alcaldesas que sintiéndose de la realeza, enternos y omnipotentes, creen que pueden disponer de vidas y haciendas, de agendas y calendarios, impunemente.
Que se preparen también quienes se dejaron amedrentar por los amagos del delincuente mayor, el exgobernador de triste memoria, quien usa por estrategia lanzar acusaciones a diestra y siniestra, hacía todos sus persecutores, para ponerlos en su mismo nivel, en busca de perdón y olvido.
Muy pronto, CABEZA y cómplices tendrán que responder ante la justicia por todos los delitos cometidos. En el camino, quienes lo protegieron o teniendo la responsabilidad no le aplicaron la ley no lo hicieron, ya empezaron a ser sancionados. La justicia asoma a la puerta.








